Entrevistas / Elkarrizketak

Oskar Zapata: «El euskera va más allá de proyectos políticos y así deberíamos entenderlo»

Oskar Zapata

Oskar Zapata


Topagunea, en colaboración con el Gobierno foral, celebra el 14 de octubre unas jornadas para ayudar a que el proceso de recuperación del euskera tenga cada vez más adeptos

¿Por qué surge la organización de estas jornadas?

–Surge de una reflexión. En Topagunea ofertamos posibilidades de uso del euskera en todos los espacios, pero nuestro objetivo también es incidir en la sociedad, para que cada vez haya más gente que apoye su proceso de revitalización. Nos parece que es un momento oportuno y, en colaboración con el Gobierno foral, decidimos poner el foco en las actitudes y las oportunidades para que cada vez haya más gente que vea el proceso de regeneración del euskera como algo positivo, que trae riqueza cultural y social, y cohesión a Navarra.

¿Desde qué ámbitos se va a abordar este proceso de recuperación del euskera durante las jornadas?

–Las dos primeras ponencias son más teóricas. La primera la imparte el sociolingüista Xabier Erize, que ha hecho un trabajo previo para exponer un enfoque que vemos necesario: saber qué piensan los castellanoparlantes que no son partidarios del proceso de revitalización del euskera. Después Amaia Nausia, de Eusko Ikaskuntza, presentará una investigación sobre cómo se puede gestionar la diversidad lingüística, social y cultural que hay en Navarra de una manera democrática, incidiendo en el tema de la convivencia. Saber qué puntos que hay que trabajar para que la convivencia sea real. También consideramos interesante hacer una mirada desde el punto de vista de las estrategias comunicativas, saber cuáles son las teclas que hay que tocar para llegar a la gente y cuáles no hay, y Pilar Kaltzada impartirá esta ponencia. Por últimos abordaremos el papel que juegan los medios de comunicación y escucharemos las propuestas del movimiento feminista y juvenil.

Cada vez habla más gente euskera pero aún hay un 39% de la población navarra que rechaza su promoción. ¿Por qué esta animadversión?

–Hay factores políticos y sociales. Entre los políticos aún existe una lucha entre identidades, en la que los partidos políticos creen que pueden sacar réditos electorales posicionándose en contra de la recuperación del euskera. No quieren concebir Navarra de una forma integradora, pero si Navarra va a ser una Navarra de todos y todas solo puede venir desde la integración de las culturas y los idiomas, que sean cauce para la convivencia. La convivencia nunca puede venir desde la negación del otro. Si el euskera es patrimonio de todos habrá que trabajar en su recuperación. También existen factores más sociales que fomentan el rechazo, me refiero a los temas de puestos de trabajo, desconocimiento del euskera… Hay que tener en cuenta que casi el 60% de los niños y niñas que se escolarizan en Navarra no tienen ningún contacto con el euskera. Y es que la Ley del Vascuence reconoce el derecho a un 60% a no tener contacto con el euskera a través de la educación. En la zona mixta y en la que llaman no euskaldun tienes que decidir si quieres o no tener un contacto con el euskera porque no existe una ley que diga que debes tenerlo. Y cuando no conoces algo y lo ves cada vez más lejano, puedes sentirlo como un amenaza.

¿La solución podría estar en que el euskera se estudie de forma obligatoria, al menos como asignatura?

–Tiene sentido. Cuando todo el arco político y social dice que el euskera es patrimonio de todos los navarros y navarras lo lógico sería que se ayudase a que todos lo conociésemos de una forma o de otra. Debería estar integrada en el currículo. Eso ayudaría a que el nivel de entendimiento fuese más alto, ya que cuando alguien te entiende en tu lengua puedes hablarle en tu lengua, pero si no lo hace se crea una necesidad de hablar en la lengua del que no es bilingüe. Siempre se mira al norte de Europa donde han llegado a la convivencia a través de la integración. No niegan una cultura sino que la reconocen como suya y ayudan a los idiomas a estar vivos. Si no se hablan los idiomas desaparecen y si no se ponen normas para que puedan ser usados en igualdad, el hegemónico se come al minorizado.

¿Ve factible que se plantee esa propuesta educativa en Navarra?

–A futuro si lo veo. No veo otra solución. La convivencia tiene que venir desde la integración y entender que es una riqueza social, cultural, económica para todos los navarros y navarras. Núñez Feijoo y Ximo Puig no son independentistas y apoyan el uso y recuperación de su lengua, y no entran en tipos de guerras de diferentes estados. Ojala todos los partidos navarros apoyaran el euskera y lo sintieran como suyo. Ojalá el euskera estuviera fuera del juego de los partidos políticos. No hablo de política lingüística sino de que esté fuera del juego partidista. Cada lugar de Navarra necesitará unas medidas diferentes de promoción, distintos ritmos, pero tiene sentido que se conozca en toda Navarra, que haya un contacto y que sea entendido como un elemento diferenciador de Navarra. Entiendo que hace falta tiempo, venimos de un pasado muy complicado, pero creo que tiene que entrar en los planes de todos los partidos políticos.

¿Es partidario de modificar la Ley del Euskera?

–Sí soy partidario de cambiarla. Ahora no hay una mayoría política y social para su modificación pero hay que poner sobre la mesa las dificultades y desigualdades que genera. Hay que aprobar una ley que sirva para que todas las personas que hablan euskera y las que hablan castellano tengan las mismas posibilidades y derechos en una lengua y en la otra, sin depender de donde vivan. La zonificación genera que la mayoría de la población de la zona que llaman no vascófona no tenga contacto con el euskera, lo que hace que ahí las actitudes sean mas desfavorables que en la mixta. Se habla de la zona euskalduna como un hábitat específico pero lo cierto es que en la zona mixta vivimos el doble de euskaldunes que en la vascófona (70.000 frente a 35.000). El mayor porcentaje de euskaldunes esta en la zona mixta, sobre todo, en la comarca de Pamplona donde están todos los servicios centrales. Esta situación debe tener reflejo en la nueva ley.

¿Qué proponen desde Topagunea para recuperar el euskera?

–Para conseguir la revitalización de un idioma hace falta que tres agentes se pongan de acuerdo: la sociedad civil, el poder político y el poder económico. La sociedad civil es donde nosotros ponemos la mayor fuerza y en el incidir en el poder político para que se posicione a favor de nuestras propuestas, y a su vez que este implique al poder económico. Como movimientos social que trabaja en favor del euskera, para que se hable más y sea más aceptado, sabemos que hemos hecho cosas bien y otras mal y tenemos que reflexionar sobre qué ayuda a su expansión y que asusta.

¿Por qué euskaldunes y no euskaldunes ven al euskera como un problema para la convivencia?

–La investigación de Eusko Ikaskuntza dice que detrás hay un problema de lucha de identidades políticas. Va más allá de lo que es el euskera.

El problema sigue siendo la politización del euskera…

–El euskera siempre se ha utilizado como arma arrojadiza, siempre está rodeado de ruido y conflicto, cuando debería ser justo lo contrario. El euskera va más allá de proyectos políticos, de un estado u otro, y así deberíamos entenderlo. Confío en que en Navarra haya un cambio de posición con respecto al idioma de los diferentes agentes políticos y sociales.

Las jornadas

9 horas. Acto de apertura en el Condestable. Participan Ana Ollo (consejera del Gobierno de Navarra) y Oskar Zapata (director de Topagunea en Navarra).

9.30-10.30. Incorporar los motivos subjetivos de las personas navarras castellanoparlantes a la promoción de la lengua vasca. La ponencia la imparte el sociolingüista Xabier Erize.

10.30-11.15. Ciudadanía navarra y gestión del euskera. Esta conferencia la imparte Amaia Nausia, de Eusko Ikaskuntza.

10.30-11.15. Comunicación-incomunicación. Pilar Kaltzada (Linking ideas)

12.45-13.45. Tertulia de directores de medios. Iñaki Soto (Gara), Joseba Santamaria (DIARIO DE NOTICIAS) Javier Lorente (CadenaSer), Juan Kruz Lakasta ( Euskalerria irratia)

15.30 a 16.15. Euskera y feminismo. La impartirán Amaia Zufia e Irati Majuelo, integrantes del movimiento feminista.

16.15 a 17. horas. Tertulia desdel movimiento juvenil. Euskera y feminismo. Participan Lur Albizu, Cristina Oses, Juan Gutierrez, Lohizune Amatria.

Diario de Noticias


Iñaki Sagredo: «No se ha hecho justicia con la historia de Navarra»

Iñaki Sagredo

Iñaki Sagredo


El historiador Iñaki Sagredo lleva desde 1997 investigando sobre los castillos del reino de Navarra y cuenta con numerosas publicaciones al respecto

Esta es la nueva edición del primer tomo de la serie, ¿qué recorrido y mapa histórico recoge este primer tomo?

–En el primer tomo se recogen los castillos navarros desde el tiempo de Sancho VII el Fuerte hasta su conquista definitiva. Es decir, del siglo XII hasta el siglo XVI.

¿Bajo qué criterio decidió estructurar toda la documentación?

–Se recoge bajo el criterio defensivo. Es decir, por espacios geográficos y defensivos dentro de cada merindad. Cada zona tenía su defensa y su tipología de castillos. No era lo mismo defender la frontera con Castilla, cerca del río Ebro, que defender la frontera con el reino de Aragón en la Bardena. Son sistemas de defensa diferentes y los castillos también.

En la introducción que abre la edición, apunta: «Frente al olvido, a la tergiversación y folclorización institucional, mi mayor deseo es que el libro sirva para conocer una parte importante del Patrimonio de Navarra y de nuestra independencia. ¿Cree que no se ha hecho justicia con la historia de Navarra?

–No se ha hecho. Navarra tuvo instituciones propias, embajadores, administración, ejército, fiscalidad, leyes, etc. En pleno siglo XXI, si un historiador quisiera visualizar de forma física la historia de Navarra, ¿a donde podríamos llevarlo? ¿Hay algún museo arqueológico, o ya en detalle numismático del reino? ¿Hay elementos como murallas en Pamplona? ¿Hay estudios, premios, dirigidos a exponer trabajos de investigación referidos a nuestra historia? ¿Hay un plan general de puesta en valor de los castillos? En su momento ideamos un plan de choque creando un plan de intervención de trabajo en los castillos, pero en detalles, sin costes excesivos. La respuesta es que ya tenían a un grupo especializado para hacer este trabajo. Eso fue en el 2008 y todo sigue igual. Quizás deberíamos pensar en otras regiones con tendencias históricas, cuasi paralelas y ver cómo enfocan su divulgación, su cuidado por lo suyo, cómo desarrollan el estudio y enseñanza de su historia, cómo activan agentes culturales y turísticos para ponerla en valor… En fin. Seguimos siendo una comunidad de tercera división en este aspecto.

¿Qué hitos positivos cree que se han conseguido a partir de la publicación de esta serie de tomos?

–Se ha cambiado la mentalidad. Hemos metido una cuña importante a una parte de la sociedad que entrañaba su historia, pero que no tenía acceso a ella al no existir trabajos de divulgación. Lo hemos conseguido con los libros, mapas, vídeos, conferencias, pero también con los trabajos arqueológicos de puesta en valor de los castillos. El proceso empieza a coger forma y esperemos que con una esperada colaboración institucional se pueda formalizar una recuperación de los castillos. Los libros han contribuido a que los ayuntamientos tengan interés por su patrimonio relacionado con castillos, torres y cercos amurallados, pero también por los yacimientos arqueológicos más antiguos. Vamos por buen camino, pero falta mucho camino por recorrer. Como dijo un amigo arquitecto, si nos dejan hacer, podemos hacer mucho con poco dinero, sólo hay que organizar bien los trabajos.

¿Reconstruir los castillos que defendieron Navarra implica el reconstruir nuestra identidad e historia?

–Sin duda. En 200 conferencias todavía no he notando un solo comentario o sensación de que hablar de nuestra historia esté ofendiendo, más bien es lo contrario. Cuando recorres toda la geografía de nuestro territorio y explicas en cada lugar la historia de su castillo y las posibilidades de que en un futuro se pueda poner en valor, la gran mayoría están dispuestos a ayudar. ¿Cómo es posible que la gente de Unzué sean capaces de subir bidones de agua, sacos de arena y cal, uno a uno, y ascendiendo por un sendero un kilómetro hasta la peña de Unzué, o hacer lo mismo los de Arakil trepando por la peña de las Dos Hermanas para levantar el castillo de Aixita? Yo lo cuento y nadie se lo cree. Sólo es posible cuando la idea de recuperar tu historia inmediata es posible con la colaboración de cada uno. Sólo pido que nos dejen seguir trabajando.

En cuanto a esa concienciación general, ¿queda todavía mucho camino por recorrer?

–Falta mostrar la historia desde pequeñitos. Es la asignatura pendiente. En cada lugar quisiéramos concienciar a cuidar el entorno. Es el proyecto más importante. Enseñar a respetar el patrimonio además de conocer la historia de su pueblo y de Navarra. Este año trabajaremos, si se puede, con los más pequeños de Peralta para limpiar su castillo. El fin es educar para cuidar. No hay política. hay ganas de trabajar por su pueblo.

Se trata de una edición renovada, ¿qué novedades trae respecto a las anteriores?

–El libro gana muchísimo en todo, en la maquetación, en las fotografías y planos, pero también hay más castillos: Cherburgo de Normandía, Peña Redonda, Castel Renaut, Buñuel, etc. Ampliamos otros trabajos y analizamos detalles, como un curioso dibujo de Pamplona del siglo XVI. Quizás el grabado nos muestre detalles generales de la ciudad hoy desconocidos. Ampliamos el vocabulario de romance navarro relacionado con las obras y completamos el trabajo sobre un anexo sobre la bandera de Navarra.

¿Qué datos aporta ese anexo sobre la bandera de Navarra?

–Hay gran desconocimiento sobre la bandera de Navarra. La teoría oficial es que cien años más tarde que los demás reinos, Navarra decidió tener un escudo y es el que aparece en los capiteles de la catedral de Tudela. Este dato es ilógico. Navarra necesitaba mostrarse ante los demás reinos con mayor firmeza si cabe, ante las continuas amenazas de conquista que sufrió. ¿Cómo es posible pensar que no tuvo un símbolo que le representara y los otros reinos, aún siendo más modernos, sí? Hay un dato clave y es la primera vez que se expone algo semejante. La figura del San Miguel en la mentalidad de los navarros y ese es el origen del escudo de Navarra. Es una teoría importante. En el siglo XI, los reyes navarro aragoneses, por cada ciudad que conquistaban a los musulmanes construían una iglesia en honor a San Miguel. En Huesca fue su primera iglesia construida en 1110, en Zaragoza, tras la conquista de 1118, y bajo una leyenda donde se recoge la aparición de San Miguel a las tropas navarras. Es por eso llamaron a esa iglesia San Miguel de los navarros. También en Tudela, en Estella, y en San Juan de Pie de Puerto y Artajona con las puertas de San Miguel, en las capillas de las sedes reales como Monreal, en varias villas defensivas como Vitoria y en gran parte del Duranguesado. Todo son señales que nos conducen a lo mismo y en un mismo periodo: siglo XII. Recogí mis impresiones con Manuel Antonio Castiñeiras, catedrático de arte medieval de la universidad de Barcelona y con los datos ofrecidos me dio la razón. Alegó el peso de las tradiciones. Me mostró el ejemplo de los bizantinos, genoveses, aragoneses y catalanes. Todos crearon sus primeros símbolos a través de la leyenda de San Jorge, o a quien imploraban su protección. El origen de la bandera del reino pudo tener el origen en la protección de San Miguel, que se representa por el color rojo del santo, y un escudo blocado con refuerzo, que fue moda la época en que se incluyó su símbolo. El ejemplo más claro está en San Miguel de Estella y sobre este el sello de Sancho el Sabio.

Fuente: Diario de Noticias