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Iñaki Sagredo: «No se ha hecho justicia con la historia de Navarra»

Iñaki Sagredo

Iñaki Sagredo


El historiador Iñaki Sagredo lleva desde 1997 investigando sobre los castillos del reino de Navarra y cuenta con numerosas publicaciones al respecto

Esta es la nueva edición del primer tomo de la serie, ¿qué recorrido y mapa histórico recoge este primer tomo?

–En el primer tomo se recogen los castillos navarros desde el tiempo de Sancho VII el Fuerte hasta su conquista definitiva. Es decir, del siglo XII hasta el siglo XVI.

¿Bajo qué criterio decidió estructurar toda la documentación?

–Se recoge bajo el criterio defensivo. Es decir, por espacios geográficos y defensivos dentro de cada merindad. Cada zona tenía su defensa y su tipología de castillos. No era lo mismo defender la frontera con Castilla, cerca del río Ebro, que defender la frontera con el reino de Aragón en la Bardena. Son sistemas de defensa diferentes y los castillos también.

En la introducción que abre la edición, apunta: «Frente al olvido, a la tergiversación y folclorización institucional, mi mayor deseo es que el libro sirva para conocer una parte importante del Patrimonio de Navarra y de nuestra independencia. ¿Cree que no se ha hecho justicia con la historia de Navarra?

–No se ha hecho. Navarra tuvo instituciones propias, embajadores, administración, ejército, fiscalidad, leyes, etc. En pleno siglo XXI, si un historiador quisiera visualizar de forma física la historia de Navarra, ¿a donde podríamos llevarlo? ¿Hay algún museo arqueológico, o ya en detalle numismático del reino? ¿Hay elementos como murallas en Pamplona? ¿Hay estudios, premios, dirigidos a exponer trabajos de investigación referidos a nuestra historia? ¿Hay un plan general de puesta en valor de los castillos? En su momento ideamos un plan de choque creando un plan de intervención de trabajo en los castillos, pero en detalles, sin costes excesivos. La respuesta es que ya tenían a un grupo especializado para hacer este trabajo. Eso fue en el 2008 y todo sigue igual. Quizás deberíamos pensar en otras regiones con tendencias históricas, cuasi paralelas y ver cómo enfocan su divulgación, su cuidado por lo suyo, cómo desarrollan el estudio y enseñanza de su historia, cómo activan agentes culturales y turísticos para ponerla en valor… En fin. Seguimos siendo una comunidad de tercera división en este aspecto.

¿Qué hitos positivos cree que se han conseguido a partir de la publicación de esta serie de tomos?

–Se ha cambiado la mentalidad. Hemos metido una cuña importante a una parte de la sociedad que entrañaba su historia, pero que no tenía acceso a ella al no existir trabajos de divulgación. Lo hemos conseguido con los libros, mapas, vídeos, conferencias, pero también con los trabajos arqueológicos de puesta en valor de los castillos. El proceso empieza a coger forma y esperemos que con una esperada colaboración institucional se pueda formalizar una recuperación de los castillos. Los libros han contribuido a que los ayuntamientos tengan interés por su patrimonio relacionado con castillos, torres y cercos amurallados, pero también por los yacimientos arqueológicos más antiguos. Vamos por buen camino, pero falta mucho camino por recorrer. Como dijo un amigo arquitecto, si nos dejan hacer, podemos hacer mucho con poco dinero, sólo hay que organizar bien los trabajos.

¿Reconstruir los castillos que defendieron Navarra implica el reconstruir nuestra identidad e historia?

–Sin duda. En 200 conferencias todavía no he notando un solo comentario o sensación de que hablar de nuestra historia esté ofendiendo, más bien es lo contrario. Cuando recorres toda la geografía de nuestro territorio y explicas en cada lugar la historia de su castillo y las posibilidades de que en un futuro se pueda poner en valor, la gran mayoría están dispuestos a ayudar. ¿Cómo es posible que la gente de Unzué sean capaces de subir bidones de agua, sacos de arena y cal, uno a uno, y ascendiendo por un sendero un kilómetro hasta la peña de Unzué, o hacer lo mismo los de Arakil trepando por la peña de las Dos Hermanas para levantar el castillo de Aixita? Yo lo cuento y nadie se lo cree. Sólo es posible cuando la idea de recuperar tu historia inmediata es posible con la colaboración de cada uno. Sólo pido que nos dejen seguir trabajando.

En cuanto a esa concienciación general, ¿queda todavía mucho camino por recorrer?

–Falta mostrar la historia desde pequeñitos. Es la asignatura pendiente. En cada lugar quisiéramos concienciar a cuidar el entorno. Es el proyecto más importante. Enseñar a respetar el patrimonio además de conocer la historia de su pueblo y de Navarra. Este año trabajaremos, si se puede, con los más pequeños de Peralta para limpiar su castillo. El fin es educar para cuidar. No hay política. hay ganas de trabajar por su pueblo.

Se trata de una edición renovada, ¿qué novedades trae respecto a las anteriores?

–El libro gana muchísimo en todo, en la maquetación, en las fotografías y planos, pero también hay más castillos: Cherburgo de Normandía, Peña Redonda, Castel Renaut, Buñuel, etc. Ampliamos otros trabajos y analizamos detalles, como un curioso dibujo de Pamplona del siglo XVI. Quizás el grabado nos muestre detalles generales de la ciudad hoy desconocidos. Ampliamos el vocabulario de romance navarro relacionado con las obras y completamos el trabajo sobre un anexo sobre la bandera de Navarra.

¿Qué datos aporta ese anexo sobre la bandera de Navarra?

–Hay gran desconocimiento sobre la bandera de Navarra. La teoría oficial es que cien años más tarde que los demás reinos, Navarra decidió tener un escudo y es el que aparece en los capiteles de la catedral de Tudela. Este dato es ilógico. Navarra necesitaba mostrarse ante los demás reinos con mayor firmeza si cabe, ante las continuas amenazas de conquista que sufrió. ¿Cómo es posible pensar que no tuvo un símbolo que le representara y los otros reinos, aún siendo más modernos, sí? Hay un dato clave y es la primera vez que se expone algo semejante. La figura del San Miguel en la mentalidad de los navarros y ese es el origen del escudo de Navarra. Es una teoría importante. En el siglo XI, los reyes navarro aragoneses, por cada ciudad que conquistaban a los musulmanes construían una iglesia en honor a San Miguel. En Huesca fue su primera iglesia construida en 1110, en Zaragoza, tras la conquista de 1118, y bajo una leyenda donde se recoge la aparición de San Miguel a las tropas navarras. Es por eso llamaron a esa iglesia San Miguel de los navarros. También en Tudela, en Estella, y en San Juan de Pie de Puerto y Artajona con las puertas de San Miguel, en las capillas de las sedes reales como Monreal, en varias villas defensivas como Vitoria y en gran parte del Duranguesado. Todo son señales que nos conducen a lo mismo y en un mismo periodo: siglo XII. Recogí mis impresiones con Manuel Antonio Castiñeiras, catedrático de arte medieval de la universidad de Barcelona y con los datos ofrecidos me dio la razón. Alegó el peso de las tradiciones. Me mostró el ejemplo de los bizantinos, genoveses, aragoneses y catalanes. Todos crearon sus primeros símbolos a través de la leyenda de San Jorge, o a quien imploraban su protección. El origen de la bandera del reino pudo tener el origen en la protección de San Miguel, que se representa por el color rojo del santo, y un escudo blocado con refuerzo, que fue moda la época en que se incluyó su símbolo. El ejemplo más claro está en San Miguel de Estella y sobre este el sello de Sancho el Sabio.

Fuente: Diario de Noticias


Angel Rekalde y Ainara Azpiazu ‘Axpi: «Catalina de Foix fue una mujer que rompió con el papel que le adjudicaba su tiempo»

Catalina de Foix

Catalina de Foix


Nabarralde Fundazioa acaba de publicar el cómic ‘Catalina de Foix’, realizado por Angel Rekalde y la ilustradora Ainara Azpiazu ‘Axpi’.

Mientras en el mundo aparecían los Médici, Maquiavelo o Leonardo da Vinci, en Navarra el Renacimiento tuvo rostro de mujer: la reina Catalina de Foix. Un personaje histórico que pacificó el reino tras décadas de luchas de banderizos agramonteses y beaumonteses, impulsó la cultura, instaló la imprenta€ La Fundación Nabarralde ha querido rescatar del olvido a este personaje con un cómic escrito por Angel Rekalde e ilustrado por la dibujante hernaniarra Ainara Azpiazu Axpi. Un trabajo que da continuidad a la serie de cómics que viene realizando la fundación con el objetivo de dar a conocer personajes y hechos clave de la historia de Navarra. Así, tras Eneko Aritza, el primer rey vascón, Maria Zugarramurdi y las mujeres que fueron embrujadas y 1620, Nafarroa Beheregaina, llega Catalina de Foix, publicado tanto en euskera y en castellano.

Aunque fue uno de los personajes más significativos de la historia de Navarra, Catalina de Foix sigue siendo una desconocida para la mayoría. ¿Qué tipo de mujer era?

ANGEL REKALDE –Hablamos de una mujer que marcó su impronta en la modernización del reino navarro, de una mujer que rompió el papel que le adjudicaba su tiempo, que supo gobernar y lo hizo con inteligencia. Un personaje que intervino en una de las épocas más trascendentales de nuestra historia, la conquista de Navarra en 1512 y que sin embargo, o quizás por ello, es desconocida. Y no sólo por la desaparición del reino independiente. Hablamos de una época muy significativa en la historia de la humanidad: el Renacimiento. Cualquiera de nosotros conoce a los Médici, Maquiavelo, Bocaccio o Leonardo da Vinci; pero en cambio no tenemos la menor noción de la propia Catalina, su nuera Margarita de Angulema, otra mujer de enorme talla intelectual, o de Joana de Albret, la siguiente reina. Y son las que señalan una época de nuestro país. Época, personaje, transcendencia histórica€ los ingredientes de este relato son extraordinarios.

AINARA AZPIAZU –Yo no lo conocía y no había realizado ningún cómic histórico hasta ahora. Según la información que me pasó Ángel, lo que sentí era que era una mujer fuerte y muy inteligente, y a la vez muy sensible. Amaba al pueblo, quería libertad para el pueblo, y creo que hizo lo que pudo para conseguirlo. En el guión se da importancia al proceso de pérdida de su hijo. Ahí he visto un símbolo que se puede equiparar a Navarra, al declive del reino.

El cómic se sitúa en un momento concreto de su vida, precisamente en el que el reino de Navarra pierde gran parte del territorio por la invasión castellana de 1512. Catalina decide retirarse a Bearne y, en el transcurso del camino, pierde a uno de sus hijos. ¿Por qué han escogido precisamente este momento?

A.R. –Junto a la historia con mayúsculas la invasión del –duque de Alba–, el relato recoge la historia en miniatura, en privado, de la muerte de su hijo. En los mismos días de julio de 1512, la retirada a las tierras del otro lado de Pirineos se vio ensombrecida por la muerte de uno de los miembros de la familia real. Una circunstancia que le da significado a la obra, le da al conjunto una dimensión trágica. La pérdida de su hijo Francisco, de 4 años, a causa de las duras condiciones de una retirada precipitada de la familia real navarra, que huye a caballo ante las tropas invasoras, refleja ese dato que a menudo pasa desapercibido. Y es que los hechos históricos tienen consecuencias dolorosas y trágicas, concretas, nada retóricas, para las gentes que los sufren. El dato personal, el golpe familiar, transmite su significado, traumático, al dato histórico. Dicho de otro modo, el dolor humano sirve para mostrar el dolor y la calamidad de la pérdida política que representa para todo el país.

¿Creen que este personaje ha recibido el reconocimiento que merece en la historiografía oficial?

A.R. –La polémica que se dio en torno a la concesión de su nombre a una conocida avenida de Pamplona revela que no. No es un personaje reconocido por la historiografía oficial y, en consecuencia, no es conocido por el público. Una de las ideas de esta publicación es precisamente dar la vuelta a este hecho; que el valor de aquel personaje de la historia navarra sea conocido. Sin conocimiento no hay reconocimiento.

A.A. –A pesar de no haber sabido mucho de la historia, está claro que los personajes femeninos han sido, en general, escondidos de nuestras historias. No ha llegado a prácticamente ninguna referencia sobre mujeres poderosas, claras, sensatas y fuertes, ya que este tipo de características se han asociado a figuras masculinas. Y a las mujeres se les han dado roles y caracteres secundarios.

En cuanto a la estética, han escogido un estilo sobrio, en dos colores. ¿Cuál ha sido la razón?

A.A. –El propio cómic condicionaba el negro y, en cuanto al color, he elegido un amarillo anaranjado. Mi forma de trabajar es sintética, la forma toma fuerza en mis imágenes. La línea es muy importante y utilizo colores planos. Esto da fuerza al contraste, me gusta el golpe que genera la imagen. No se trata de una imagen realista en la que los claroscuros tienen relevancia. Las imágenes no pretender ser realistas, sino más bien una especie de esquema subjetivo mediante rayas que sirve para dar fuerza a lo que me parece importante.

A.R. –Este cómic forma parte de una colección de Nabarralde: Eneko Aritza, el primer rey vascón, Maria Zugarramurdi y las mujeres que fueron embrujadas€ Los anteriores han sido más aguerridos, más épicos podríamos decir. En mi opinión, el mérito de Ainara en este trabajo ha consistido en lograr una estética visual acorde con el personaje y su carácter. Con su grafismo, Ainara transmite un relato cargado de emociones. Y lo hace con sobriedad, con una tensión sostenida, contenida, pero perceptible. Demuestra un gran dominio de su dibujo, del arte y una gran sensibilidad.

¿Creen que este tipo de formatos ayudan a llevar temas de gran peso histórico a un público más amplio?

A.A. –Sí, claro, para eso y para mucho más, el cómic es un tipo de literatura que hace que las imágenes también se enseñen y que permite asimilar de forma muy rápida mucha información. A menudo ayuda a simplificar cosas complicadas. Además, es una herramienta rica, plural y me parece que es muy útil para aproximarse a este tipo de historias. Por ejemplo, este cómic puede ser un paso para acercarse a Catalina, y si despierta curiosidad, que cada uno tire de él a través de otras búsquedas.

A.R. –Nuestra experiencia nos dice que es así. Es la época de la imagen; y sin un componente visual ningún relato puede competir en un tiempo lleno de pantallas. Por otra parte, sin el dominio del color y el trazo que le ha dado Axpi, esta reina Catalina sería un personaje más plano; sin esa carga de emociones. El cómic, en ese sentido, es un formato que llega al público y le hace percibir con facilidad escenas, situaciones, estados de ánimo, con mucha más facilidad que otros formatos, quizás más sesudos pero difíciles; o tal vez más sencillos, pero banales. El cómic es un mensaje que está plenamente integrado en nuestra cultura y goza de una amplia aceptación.

Diario de Noticias, 23.01.2021