Entrevistas / Elkarrizketak

Karmele Galarza, la ‘irrintzilari’ del Pirineo

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Karmele Galarza ha soltado irrintzis por toda Euskal Herria y también en Cuba o México. Lo define como un grito reivindicativo que transmite sensaciones.

Desde los trece años el irrintzi se ha convertido en una forma de expresión para Karmele Galarza. «Este grito reivindicativo transmite un sentimiento; un sentimiento que puede ser de alegría pero también una forma de sacar de lo más hondo la tristeza de cada uno». Esta es la definición del irrintzi para Karmele Galarza quien se define entre risas, como irrintzilari de profesión, y cree que esta afición con la que algunas personas nacen, sirve para dar fuerza a muchas reivindicaciones pero también para homenajear a personas queridas tras derramar una lágrima.

Esta vecina de Aribe, originaria de Odériz, comenta que a los doce años en el pueblo natal de su abuela, Goldáraz, «no dejaban bailar agarrado y todo el mundo bailaba jotas o en corro» y por ello, en señal de disconformidad, empezó a soltar irrintzis. Desde entonces Karmele Galarza es más conocida como Karmele la irrintzilari, y este título es debido a que ha emitido su grito por muchas partes de Euskal Herria, pero también su voz ha resonado en lugares como Budapest, Cuba, México o Italia. Karmele Galarza confiesa que «me sale solo», puesto que siente «una aglomeración de sentimientos», como el que sintió viajando en autobús al pasar por la Estatua de la Libertad de Cuba, donde «la gente en un principio se asustó pero luego aplaudieron de la emoción». Para ella, el irrintzi es una forma de expresión que muchas veces ha utilizado para exteriorizar una sensación pero también para otras cosas, como la anécdota que recuerda con una sonrisa: «En un viaje a Italia, nos encontramos en una plaza con una visita de Berlusconi y todas las mujeres empezaron a acercarse, cosa que me parecía incomprensible. Entonces, para llamar la atención y que no fueran hacia él, entre una multitud de italianos solté un irrintzi y funcionó», recuerda.

De la misma manera que esta vecina de Aribe ha lanzado irrintzis en numerosas ciudades, en bodas y comidas, ha colaborado en actos como el Nafarroa Oinez, Herri Urrats o el Nafarroaren Eguna; pero también su grito ha sido plasmado en varios discos de artistas como Tomasena, Fran Idarreta o el grupo, originario del Pirineo, Fiemo.

A sus 66 años, Karmele Galarza, entre numerosas txapelas conseguidas, también cuenta con el título de campeona mundial de irrintzis otorgado en 1987 en la Cendea de Galar. Se siente muy satisfecha con todo lo que ha hecho a lo largo de su vida, puesto que ha disfrutado mucho con su profesión, pero también ha sufrido. Tanto es así que, hace seis años, serios problemas de salud se cruzaron por su camino, pero a pesar de ello «siempre he guardado el optimismo y las ganas de tirar para adelante, y en ello el irrintzi ha tenido mucha culpa puesto que me ha dado muchos ánimos, porque si la salud te falla, te falla todo», confiesa. Rememorando esa época difícil de su vida, la irrintzilari recuerda la llegada a Pamplona de la Korrika en el año 2007, cuando estando en una silla de ruedas y contradiciendo a las personas de su alrededor que no le dejaban ir a la festividad, quiso acercarse hasta la plaza del Castillo para lanzar su grito en el acto oficial, y así fue «porque yo para no soltar un irrintzi tengo que estar muy mal», relata.

Karmele Galarza lleva más de cuarenta años viviendo en el Valle de Aezkoa. Ha sido locutora de la radio local Irati Irratia y participa tanto en la asociación cultural Etxabarrengoa, como en la asociación de mujeres Gure Aizpea, de la cual actualmente es la presidenta. El mayor objetivo de estas entidades es dinamizar la vida en Pirineo y crear actividades para ello, propósitos que Galarza comparte y por los que lucha día a día porque «quiero al valle, me siento muy orgullosa de él y de trasmitir ese cariño por nuestra zona», confiesa. «Tenemos que trabajar conjuntamente para mantener vivo nuestro Pirineo, juntarnos en todo para tirar porque somos pocos y uniéndonos seguiremos para adelante. No hay que mirar el hoy, sino el mañana», comenta. Para seguir fortaleciendo esa unión, Karmele la irrintzilari seguirá haciendo lo que mejor sabe, soltar gritos de emoción y poner con ellos la piel de gallina a los presentes.

Diario de Noticias, 28/03/2014

Pello Guerra: En 1560, los navarros tienen muy claro que eso de respetar los fueros es un cuento chino…

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Pello Guerra Viscarret es periodista de profesión -su dilatada carrera está unida a Egin, Gara y sobre todo el dominical Zazpika- y escritor de novela histórica por pasión. Aunque, a estas alturas, y con sus novelas convertidas una y otra vez en las más vendidas, podríamos ya apostillar que ha pasado a ser escritor a secas, da igual en qué medio publique. Con «El libro de la Navarra perdida» ha mezclado el género histórico con la novela negra y parece que supondrá el definitivo nacimiento de una saga protagonizada por el bastardo Juan de Jaso.

¿Cuánto tiempo ha tardado en «cocinarlo»?

Ha sido un poco más largo que los anteriores, porque este tipo de novelas requiere de una documentación más amplia. Ha sido cosa de unos tres años. Yo tenía una historia inicial, pero a partir de ahí tienes que ver hasta qué punto da para escribir una novela y, luego, a base de leer más libros relacionados con esa idea inicial, vas viendo más acontecimientos relacionados con la historia real que encajan con el período que abarca la novela, que son dos años.

Son los años posteriores a la caída del reino de Nafarroa. Curiosamente, coincide en la misma etapa histórica con el cierre de la trilogía de Aingeru Epaltza («Gure Jerusalem galdua», de «Erresuma eta Fedea», Elkar).

Es la misma época. Si en «Requiem por Navarra» me centraba más en los acontecimientos propios de la conquista hasta 1524, lo que hecho es trasladarme 50 años. Me he ido a los años 1559-60 porque vi que en esa época hay una resistencia ante la invasión. Es curioso, porque parece que se rinden los últimos navarros en Hondarribia y ya no hubo más resistencia, pero lo cierto es que a partir de 1524 empezó lo que yo llamo la «Guerra Fría por Navarra». Porque se trata de intentar recuperar la parte del territorio que se ha perdido en 1512, pero, como militarmente eso no es posible, se buscan otras fórmulas, como misiones diplomáticas al más alto nivel y luego alimentando una resistencia incluso en el interior del reino que está invadido. Eso se fomenta desde la Navarra que está independiente al norte de los Pirineos, pero evidentemente porque hay un eco en la población que está en la alta Navarra, en esa parte que está ocupada.

¿En aquella época el reino era ya solo la Navarra de ultrapuertos?

El reino eran diferentes territorios. Cuando se casan Juan III de Albret y Catalina de Foix se van a fusionar un montón de territorios, que es lo que queda de Navarra a comienzos del XVI más territorios que pertenecían a los Albret, que forman parte de la misma corona. Esa Navarra independiente lo que conserva de la histórica es la Navarra de ultrapuertos, pero es la misma dinastía y por eso se sigue conociendo como reino de Navarra. En realidad, esos territorios ya formaban parte de Navarra antes de la conquista. Es la que sigue independiente y es donde se ambienta la historia, aunque también los protagonistas se van a trasladar a la Navarra invadida.

En uno de los capítulos los protagonistas acompañan a Isabel de Valois, una de las esposas de Felipe II, quien llegó a mediados de enero de 1560 en el recorrido que estaba haciendo desde París para reunirse con su nuevo esposo. Me permite comentar cómo era esa Iruñea de 1560, en donde hay esa resistencia, donde los españoles aprueban una serie de normas, donde, por ejemplo era obligatorio recibir a la reina y el que no iba era perseguido; de hecho hubo dos personas a las que se les condenó por no haber asistido a esos recibimientos a Isabel de Valois.

Se habla mucho de un cambio de dinastía, que se respetaron los fueros… pues, en 1560, los navarros tienen muy claro que eso de respetar los fueros es un cuento chino y que, en realidad, se están aprobando una serie de normativas que lo que están haciendo es que los fueros se conviertan en papel mojado. Se da una apariencia de continuidad en esa legislación que siempre ha tenido el reino de Navarra pero que es falsa, porque en las Cortes están quejándose una y otra vez precisamente de que no se cumplen los fueros. Ese ambiente de esa época es lo que intento recoger y, al mismo tiempo, esa circunstancia explica cómo agramonteses y beamonteses, quienes habían estado un poco en el origen de esa división de Navarra por su debilidad durante la conquista, se dan cuenta de que los españoles han llegado para quedarse y hacer lo que quieran. De repente se dan una serie de alianzas impensables en otros tiempos.

Dicen que cuesta más comprobar el material histórico que escribir.

Es así, es la parte más costosa: dar con la información, confirmarla; de hecho, eso es lo más complejo sin ninguna duda.

¿Alguna joyita?

Algo especialmente diferente no, pero sí datos que eran conocidos pero no por el público en general. Lo interesante de la novela histórica es que permite acercar a la gente acontecimientos que, en realidad, se conocen pero que no han llegado al gran público. Ahondando en la trama de la novela, el eje fundamental es que en 1557, dentro de esa operación que están llevando los ocupantes de borrado de la memoria histórica del reino de Navarra, va a desaparecer el Libro de Armerías del reino de Navarra, que era una especie de registro de la nobleza. Las Cortes, al enterarse, y esto sí es real, lo van a reclamar constantemente y se les dan excusas: ‘que al funcionario que se lo ha llevado le gustaban mucho esas cosas’, `que Carlos V quería consultarlo, pero que lo devolverá’… el caso es que el libro no aparece nunca y, ante la insistencia de la Corte, se les llega a decir que ha desaparecido en el naufragio de un barco que va a Cuba. Las autoridades no tragan, pero se les dice que que esto es lo que hay.

Suena muy actual

¿Por qué hacen desaparecer el Libro de Armería? Tiene un objetivo muy claro: quien quería estar en él tenía que ser noble y acreditarlo. El empezar de cero supone que todos los nobles tengar que ir a las nuevas autoridades. Evidentemente, aquellos que se han venido resistiendo durante todos estos años, que al principio estaban en el libro, desaparecen.

Es un sistema de control

Eso es: es suprimir del libro a quiénes se han resistido e incluir a aquellos que se han ennoblecido colaborando con la conquista. Es una criba. Entonces ese libro ha desaparecido y yo lo que hago, esto ya forma parte de la ficción, es que los partidarios de Juana d’Albret, que es la que reina en la Navarra independiente, se ponen en contacto con ella para pedirle que lo localice. En vista de que los españoles no tienen ninguna pinta de devolverlo, de lo que se trata es que alguien de confianza de la reina lo localice. Y ahí es donde aparece el capitán Juan de Jaso. Entonces arranca una trama que tiene un cierto puntillo de novela negra Se llama así porque es bastardo de un primo de san Francisco de Javier. Me viene bien para contar las peripecias de la familia Jaso, que curiosamente ahora es el icono de esa derecha navarro-española, pero obviando que la mayor parte de la familia de los Jaso en realidad era de los que más se habían resistido a la conquista de Navarra.

Gara, 08/12/2013