Recuerdo en Iruña a la destrucción de la ciudad por las tropas de Carlomagno

Aitor_Pescador_Murallas_2017

Aitor_Pescador_Murallas_2017



Orreaga Fundazioa recordó ayer en el Baluarte del Redín de Pamplona/Iruña el asedio y destrucción, protagonizados por las tropas francas de Carlomagno, sobre la capital navarra en el año 778. Junto a otros colectivos como Etxabarrengoa Kultur Elkartea, Ortzadar Dantza Taldea y Orreaga Kapare Taldea, el homenaje tuvo como objetivo no olvidar acontecimientos que, según sus organizadores, “la historia oficial ha tratado de borrar”.

Koldo Amatria, presidente de Orreaga Fundazioa, y Karmele Galartza, presidenta de Etxabarrengoa Kultur Elkartea de Garralda, fueron los encargados de conducir el acto. Ambos arrancaron sus intervenciones en euskera y castellano, leyendo el siguiente texto: “Carlomagno arrasó Pamplona, la capital vascona. Sus tropas arrasaron la ciudad, violando y matando sin límites”. Este fragmento forma parte de una placa que el colectivo quiere colocar en las murallas de Iruña, pero a su juicio, en este aspecto la postura del Ayuntamiento es “demasiado tímida”.

Galarza y Amatria señalaron como su objetivo “difundir este mensaje para que en un futuro sean las instituciones las encargadas de recordarlo, no una iniciativa privada”.

Este año el pregón del acto corrió a cargo del historiador Aitor Pescador. Tras agradecer la asistencia al centenar de personas que se congregaron en el Baluarte del Redín, Pescador señaló el “honor” que suponía para él rememorar la “victoria de los vascones”, que sucedería en el paso de Roncesvalles varios días después del ataque a la capital, “ante un ejército mucho mejor preparado”.

Para Pescador, la batalla de Orreaga fue un “hito a nivel europeo”, recordado en posteriores batallas de la Edad Media, que “nos enseñó que aquí vivía un pueblo con unas características propias”. Pescador también se mostró en contra de la historia oficialista de Navarra, que a su juicio “ha sido escrita por cronistas extranjeros, pero Navarra ha sido siempre un sujeto histórico con derecho propio”.

Actos hasta el día 15
En esta edición, Orreaga Fundazioa celebrará el acto central con un homenaje en Ibañeta, frente a la piedra de Roldán, la cual califican como “vergonzosa” y piden eliminar. Será el próximo día 15, fecha en la que las fuentes sitúan la batalla de Orreaga. Pero antes, los organizadores han preparado otros actos. Primero, el día 12 se celebrará una marcha desde Espinal hasta Roncesvalles, y el 14 tendrá lugar una obra de teatro en Orreaga a las 21.30 horas, que representará el acto de coronación de Eneko Aritza como rey de Pamplona.

Diario de Noticias, 6 de Agosto de 2017


 

Discurso complet del historiador Aitor Pescador

SALUTACION

Egun on guztioi eta milesker etortzeagatik Orreagako batailaren urtemugara. Iruñean abuztuaren hasieran eta Orreagan egun batzuk geroago gertatu zena gogora ekartzeko ekitaldia da hau. Karlaundi, errege frankoaren aurkako garaipena ospatzen dugu.

Gracias a todos y todas los que habéis acudido un año más a la celebración del centenario de la batalla de Orreaga. Un acto al que acudimos para rememorar y recordar lo sucedido tanto en Pamplona, su destrucción por parte de Carlomagno, como la victoria de los vascones.

En primer lugar quiero agradecer el honor que supone para un historiador ser llamado para recordar un acontecimiento del pasado. Un acontecimiento además que se produjo en nuestra tierra, convirtiéndose no solo en un hito a nivel de Euskal Herria sino en toda Europa.

Como persona, como navarro, como hijo de Euskal Herria no puedo por menos que emocionarme al dirigiros estas palabras. Unas palabras humildes que pretenden honrar a aquellos nativos de estas tierras que un día de agosto del año 778 se levantaron contra la injusticia y la violencia.

Pertsona gisa, nafar gisa, Euskal Herriaren seme gisa, emozionatuta egiten dizuet hitz. Hitz xume batzuk izanen dira, 778ko (zazpiehun eta hirurogeita hemezortziko) abuztuko egun batean injustizia eta bortizkeriaren aurka altxatu ziren bertakoen omenez.

Vasconia-Euskal Herria. Una nación originaria europea, que creció, se alimentó y se enriqueció con otros pueblos que pasaron por estas tierras. Un pasado que debe servirnos para conocer qué fuimos, entender lo que somos y decidir qué queremos ser.

La sucedido en el 778 no fue sino la reacción de cualquier sociedad que se diga organizada y que tiene por pilares fundamentales dos elementos básicos: Libertad y justicia. Libertad para ser, para existir, libertad para tomar el destino en sus manos sin necesidad de que otros lo hiciesen por ellos. Y Justicia para que aquellos que se creían superiores entendiesen que no era así.

Porque lo que nos enseñó Orreaga es que en el siglo VIII aquí ya había una sociedad organizada, con sus características comunes a toda Europa, pero también con sus particularidades. Un grupo social, cultural, humano en definitiva, con sus virtudes y sus defectos, pero con una identidad propia. Una identidad que no muchos años después terminaría cristalizando en una entidad política, un sujeto histórico, político y social: el reino de Pamplona, llamado más tarde de Navarra.

Dohainak eta akatsak zituen gizataldea, baina bere nortasunari eusten ziona. Identitate horrek, urte gutxiren buruan, egitura juridiko propioa ernalduko zuen. Subjektu historiko, politiko eta soziala: Iruñeko Erresuma; gero, Nafarroako Erresuma.

A día de hoy, en un mundo sin fronteras, con la imposición de un modelo económico global, prima la condición apátrida del individuo o al menos eso es lo que se quiere hacer creer. A nuestro pueblo se le exige una vez más capacidad de adaptación, tomar nuestra identidad colectiva y situarla en el siglo XXI, no a la defensiva, nunca así, si no como siempre hemos hecho, acomodando y conciliando lo nuevo con nuestras tradiciones, siendo lo que somos, asumiendo lo que viene y haciéndolo nuestro.

HITO HISTÓRICO

778ko (zazpiehun eta hirurogeita hemezortziko) hartan gertatu zena mugarri historikoa izan zen Europan. Orduko armada boteretsuenaren atzeguardiaren aurkako eraso hark gurera erakarri zituen Europa guztiko begiradak.

Lo sucedido en agosto del año 778 es un hito histórico a nivel europeo. Lo es porque el ataque a la retaguardia del ejército más poderoso de aquel tiempo supuso una llamada de atención en toda Europa. Los cronistas de entonces giraron sus cabezas y sus plumas hacia este pequeño rincón del continente para saber quiénes eran los que se habían atrevido siquiera a atacar a los hombres del gran rey. HITO europeo que fue recordado, por ejemplo, tanto en la batalla de Hastings de 1066 en tierras anglosajonas como en la propia la invasión de Navarra en 1512, cuando el historiador de Fernando el Católico, E. A. Nebrija, tergiversó la historia para concederle la victoria de Orreaga a Alfonso II de León.

En realidad, solamente le arañamos la pata al león, conviene reconocerlo, pero es que nadie en Europa había conseguido hacerlo. Por eso precisamente, más allá de ser un hito europeo, debe seguir siendo un hito de nuestra historia propia. No quiero ni contaros cuántas superproducciones se hubiesen hecho ya sobre lo sucedido en Orreaga de haberse producido en Inglaterra o Estados Unidos. Aquí, en ocasiones, hay hasta rubor por recordar tan importante acontecimiento.

El problema es que todavía no sabemos no queremos o no nos atrevemos a escribir una historia propia. Nuestra historia nos la han contado con las gafas de autores españoles o franceses, no con una perspectiva que entienda a Navarra como sujeto activo y no paciente. Una historia propia sería soporte para convertir una nación cultural en una nación política, es decir un Estado, de ahí el vértigo existente en diferentes ámbitos de la política y la sociedad para considerar que Navarra deber ser el sujeto a contar tanto en el mundo de la educación como en el ámbito más puramente científico.

Arazoa da oraindik ez dakigula, ez dugula nahi edo ez garela ausartzen gure historia idazten. Gure historia espainiar edo frantziar historialarien betaurrekoekin kontatu digute. Haiek ez dute Nafarroa hartu subjektu eragile gisa, jagole gisa baizik. Gure historia propioa baliabide bikaina da nazio kulturala nazio politiko bihurtzeko, hau da Estatu bihurtzeko. Horregatik politika munduko hainbat beldurrak jota daude Nafarroa aintzat subjektu gisa hartzeko hezkuntzaren eta ikerkuntzaren esparruetan.

Cuántas veces hemos oído que un pueblo sin pasado es un pueblo sin historia y la historia es uno de los referentes necesarios, básicos para construir una identidad nacional. Allá por el siglo XVII, cuando arreciaban ya las críticas contra Navarra por su sistema político insertado en la monarquía española, Juan Bautista Alarcón dijo: “Es lamentable que en Reyno que ha dado principio a otros muchos, y en quien concurren tantas calidades, ayan [sus naturales] andado mendigando por tan largos siglos en autores estrangeros, que por engrandecer sus cosas disminuyen las nuestras”.

Lamentablemente, en Navarra se ha venido mendigando la historia de otros para vincularla a la nuestra, para hacerla supuestamente más grande, pero Navarra es un sujeto  histórico por derecho propio. Contemos, pues, la historia de Navarra desde la óptica de un Estado europeo que fue y un pueblo que sigue siendo.

CONSECUENCIA POLÍTICA DEL MISMO

Como nos sucede en tantas ocasiones, lo ocurrido en el 778 no es una historia contada por nosotros y para nosotros. Nos la cuentan los derrotados y, a nivel histórico, ellos ganan al tomar como suyo un acontecimiento que es de otros. Leemos que los Anales Regios hablan de Wascones, pero también de Pamplona como navarrorum oppidum. Será precisamente en estas crónicas francas donde comenzaremos a escuchar términos como pamploneses, navarros, hispaniwascones.

Baina, benetan, koroen ordez herriak ezagutu nahi dituen historialari batentzat politena da Orreagakoa gogora ekarriz ez garela errege, printzipe edo apezpiku baten izena goraipatzen ari… ez gara koroadun bati omen agiten ari, pertsona zehatzen izenik gabeko herriaren memoria goraipatzen ari gara.

Pero, sinceramente, lo bonito de conmemorar Orreaga para un historiador que busca conocer a los pueblos y no a las coronas es que, precisamente, cuando  homenajeamos los sucesos de Orreaga no estamos celebrando la memoria de un rey, una reina, un obispo o un príncipe… no se rinde pleitesía a la memoria de una cabeza coronada, recordamos la memoria de un pueblo sin nombres propios. Recordamos tanto a los posibles señores que allí hubo como a los labradores que también acudieron a la batalla. Es un hito histórico con un solo nombre: VASCONES.

Vasconia / Euskal Herria, un colectivo humano que ha sobrevivido a grandes imperios y que ha llegado hasta el siglo XXI con sus características culturales tan diversas como singulares. Porque un pueblo con tanta historia y por el que han pasado tantas culturas no puede ser sino un pueblo rico, abierto, multicultural y a la vez un pueblo que recuerda su pasado e integra sus raíces en el presente más allá de la actualidad política. Porque en esta cuestión conviene recordar las palabras del filósofo Uruguayo Mario Sambarino: La desunión no excluye la identidad. La diversidad, tampoco. Batasun ezak ez du identitatea baztertzen. Aniztasunak ere ez.

Antes de terminar quiero volver a agradeceros el enorme honor que me habéis ofrecido al estar presente en este acto. Llevaos a casa, en el corazón, que la historia HACE a los pueblos y que los pueblos son los que construyen naciones, culturales primero, políticas después. No puede entenderse a Grecia sin la Ilíada, a Roma sin la Eneida, a España sin el Poema del Mío Cid o a Portugal sin las Luisiadas… aquí… aquí hemos tenido demasiado tiempo una Chanson de Roland que recuerda a Roldán y los doce pares, un monolito que evoca la memoria del derrotado extranjero y no la victoria del pueblo vencedor. Os invito a ir al bosque de Teutoburgo, en lo que época romana se llamaba la Germania LIBERA. Allí está el monumento a Arminio, Hermann, que derrotó a Roma en el 9 aC ALLI no hay un monumento a Varo y sus legiones derrotadas. Empecemos por lo tanto a estar orgullosos de nuestra gente, nuestra tierra, nuestra historia, que no es la mejor ni seguramente la más ejemplar, pero es la nuestra.

Me despido, no lo puedo evitar, como lo hicieron dos altos cargos de la administración navarra en 1416, cuando el euskara no puntuaba para trabajar en la administración porque simple y llanamente era la lengua de todos y todas: (Martín de San Martín y Machín de Zalba 1416)… ET… ALEGRA ZAITEZ ONGI!!!!!