Largo y cálido verano de 1893. Tiempo de Gamazada

El verano de hace 120 años empezó el 4 de junio, cuando miles de manifestantes tomaron las calles de Iruñea, encendiéndose así el sol navarro, y dando comienzo al largo y cálido verano de 1893. Eran tiempos de la Gamazada. Tiempos de protesta ante el nuevo ataque que nos vino de Madrid.

Una movilización popular que se extendió por todo Euskal Herria, un antecedente sin igual al actual movimiento de masas y actuación política (manifestaciones multitudinarias, la unión de la acción institucional y la movilización popular, recogida de miles de firmas, inauguración de las plazas de los Fueros, la difusión de discursos reivindicativos pueblo a pueblo, la construcción del monumento a los Fueros por subscripción popular… ).

Ese verano fue largo. Por poner algún ejemplo, el 16 de agosto, durante las fiestas de San Roke en Gernika, los contrarios a la Ley de Gamazo, entre gritos de Gora Euskeria askatua, hicieron arder un par de banderas españolas. Las crónicas de la época unían este hecho a la actuación del Orfeón Pamplonés, el cual, al interpretar el himno Gernikako Arbola, habría encendido los ánimos de los presentes. Por otra parte, el día 27 del mismo mes, la Guardia Civil mató a tiros a tres donostiarras que participaban en una manifestación contra el primer ministro español Sagasta, el cual se encontraba en el hotel Londres de la capital guipuzcoana. Los Fueros en el ojo del huracán dialéctico, tal y como hoy ocurre. Libertades vs Cadena que nos ahoga y une a Madrid y París, la misma cadena que nos pusieron en el escudo.

Posteriormente vendrá el Libro de Honor de los navarros y las 120 mil firmas que recoge; las intervenciones de Arturo Campión en las Cortes de Madrid, y el recibimiento que se le hizo en la estación de Castejón, donde los hermanos Arana enarbolaron por primera vez esa ikurriña; la construcción del monumento a los Fueros en el paseo Sarasate de Iruñea, el cual se quedó sin inaugurar por la desidia de la Diputación…

Y algunos seguirán haciendo oídos sordos, y mientras llenan nuestra Historia de mentiras, nos dirán que es perjudicial mirar a nuestro pasado. ¿Por qué tal promoción del desconocimiento? ¿A quién le conviene mantener nuestro pasado en el olvido? Y hoy en día, ¿quién se declara el mayor defensor de los Fueros?

En la noche oscura de los 501 años de la conquista de Navarra, son ya 120 años de largo y cálido verano. Y el nombre de Gamazo sigue golpeando nuestras conciencias una y otra vez. En el año 1903, gracias al aporte económico de la población, se logró terminar el monumento a los Fueros.

Para terminar quiero traer al recuerdo una de las frases que en él aparece esculpida, un sentimiento silencioso que no ha perdido su significado tras un siglo: Se erigió este monumento para simbolizar la unión de los navarros en la defensa de sus libertades, libertades aún más dignas de amar que la propia vida.

Sergio Iribarren Galbete