Patrimonio / Ondarea

Descubiertas en Alkerdi las pinturas prehistóricas más antiguas de Navarra

Alkerdi
Alkerdi


Una investigación que ha conjugado la Espeleología, la Geología y la Arqueología ha descubierto en la cueva de Alkerdi las pinturas prehistóricas más antiguas de Navarra, por lo que concluye «la imposibilidad de continuar con la actividad de la cantera que lleva a cabo la empresa Mármoles Baztán».

«Se trata de grabados que a primera vista pueden no tener el valor de las pinturas de Altamira, pero su valor arqueológico es de similar importancia», ha explicado la consejera de Cultura, Ana Herrera, tras la sesión de Gobierno en la que se ha conocido el informe elaborado por la Sociedad Aranzadi.

Herrera ha indicado que «se han descubierto las primeras pinturas de la época paleolítica y de este modo Navarra entra a formar parte del ámbito natural y cultural de manifestaciones prehistóricas similares en los territorios del Pirineo», manifestaciones que gozan con la protección jurídica de Bienes de Interés Cultural (BIC).

Las pinturas «informan sobre las primeras percepciones estéticas y rituales de nuestros pobladores, con mayor excepcionalidad por estar asociadas a un paleosuelo intacto», ha agregado.

La cueva de Alakerdi, cuyo volumen y dimensiones eran desconocidas hasta la fecha están situadas en la zona de explotación de la cantera, por lo que «la explotación no puede continuar porque supondría la destrucción de la cueva y del arte rupestre», según el informe que concluye que se trata de «un área incompatible con la explotación la cantera».

Diario de Noticias, 01/09/2016


 

Hallados nuevos grabados prehistóricos en la cueva de Alkerdi (Navarra)

Uno de los hallazgos es el grabado de un bisonte  (aquí resaltado mediante líneas blancas). Foto: Garate y Rivero.

Hoy se celebra en Urdazubi el Día de la Cueva Ikaburua, una de las que existen en la localidad y que se puede visitar. Entre los distintos actos que se han organizado, no faltará una mesa informativa que va a colocar la plataforma SOS Alkerdi, que surgió para intentar paralizar las explosiones que se producían en la cantera del mismo nombre y en defensa de las cuevas que existen en la localidad. En una de ellas, en la de Alkerdi, cerrada al público, anuncian desde la plataforma, «se acaban de hallar nuevos grabados prehistóricos».

Alkerdi es la única cueva con grabados parietales paleolíticos conocida en la Comunidad Foral de Navarra. Fue el espeleólogo francés N. Casteret quien los descubrió y publicó lo hallado por primera vez en 1933.

Desde entonces, otros personajes visitaron esta cueva y redactaron diversos artículos de divulgación. No obstante, el estudio más detallado de los grabados lo realizó I. Barandiaran, quien en diversas campañas entre 1974 y 1994 excavó el yacimiento arqueológico de la cavidad.

Representación de los grabados que se conocían hasta ahora en Alkerdi. / A.D.C.

Nuevos descubrimientos

En el año 2014, la cueva volvió a atraer el interés de dos arqueólogos, Diego Garate y Olivia Rivero, quienes durante una visita «hallaron grabados hasta ahora desconocidos». Después de un año de trabajo, en junio del año 2015 han publicado un artículo que resume la importancia de los nuevos grabados.

«Las imágenes encontradas se sitúan en una galería estrecha y produce asombro la dificultad para hallarlos. Se cuenta una veintena de imágenes de grabados, mayoritariamente de bisontes, y algún caballo que otro. Existe además, trazado a mano, dos puntos de color rojo», explican.

Foto: Calco del grabado de un caballo.

Foto: Calco del grabado de un bisonte.

Las características formales de las figuras responden a las propias del Magdaleniense medio. Estos nuevos hallazgos multiplican el valor de las imágenes anteriores conocidas, «y eleva a la cueva de Alkerdi a los puestos más altos de entre las cuevas con arte parietal del Pirineo occidental».

Desde SOS Alkerdi tienen claro que «este puede ser uno de los descubrimientos más importantes de la prehistoria en Navarra. Por contra, nos parece denunciable la escasa importancia que las administraciones públicas están proporcionando a esta noticia, además de por la existencia de una cantera que puede producir graves daños a la cueva de Alkerdi».

Foto: Calco del grabado de un caballo

Voladuras

Recuerdan que en los años 2012 y 2013, el Gobierno de Navarra «aprobó irregularmente, y a espaldas de las sociedad, importantes modificaciones en la actividad de la cantera de Alkerdi. La Administración Foral incumplió la Normativa de Protección establecida y permitió la realización de hasta cinco voladuras de grandes cargas a muy poca distancia de las cuevas que albergan los grabados mencionados».

Desde la Plataforma creen que se ha puesto en peligro la integridad del alto valor arqueológico declarado Bien de Interés Cultural, que deberá ser actualizado tras los nuevos hallazgos.

Con estos nuevos grabados encontrados «ha quedado patente que en este entorno pueden existir tesoros por descubrir, por lo que seguiremos exigiendo a las administraciones implicadas un estudio multidisciplinar y en profundidad de la zona cautelar de Alkerdi y Berroberria».

Diario Vasco, 19/07/2016


 

Larunbe descubre un Monasterio de lleva mil años perdido entre leyendas

Monasterio de Larunbe

Monasterio de Larunbe



San Esteban de Larunbe, sobre el Pico de Arriaundi, fue un Monasterio de nació hermano de Leyre, Aralar e Iratxe, pero nadie sabía de su existencia, porque apena hay documentación. Sin embargo, el descubrimiento de Aranzadi nace tocado por la magia del mítico «Sajrat Qays» de las crónicas musulmanas
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Arriaundi no es cualquier lugar. Desde su cima se controla la calzada que unía Burdeos con Astorga, matriz de la ruta a Santiago

«José María Jimeno Jurío, e incluso su hijo Roldán Jimeno, anduvieron buscando un monasterio pueblo por pueblo por la zona. Gracias a la arqueología y al esfuerzo de los vecinos de Larunbe, hemos encontrado en la cima de Arriaundi, una peña que está a más de 900 metros de altura, este monasterio altomedieval cuando buscábamos una ermita», explica Juantxo Agirre, secretario general de la Sociedad de Ciencias Aranzadi.

Arriaundi no es cualquier lugar. Desde su cima se controla la calzada romana que unía Burdeos con Astorga y que fue matriz del Camino de Santiago. Así, desde el monasterio se dominaba una de las principales vías de paso del jovencísimo reino de Pamplona. Desde San Esteban existe, además, comunicación visual con otra de las fortificaciones religiosas más importantes de la época: Aralar.

Sobre la peña se ha encontrado la base de una nave de tres ábsides, restos de cerámica y alguna moneda del siglo XII. Esta fortaleza religiosa de Arriaundi se construyó en la misma época que los grandes monasterios navarros de Iratxe, Aralar, Leire y Naiara. Pero las ruinas de Larunbe hoy son mucho más austeras, porque el resto medraron y crecieron y este no. En realidad, Arriaundi es muy parecido al «primer» Aralar, la base románica que dio pie a todo lo demás.

Un cúmulo de circunstancias, que ahora toca aclarar, ayudaron a que prácticamente todas las referencias al monasterio desaparecieran. El nombre latino poco aguantó en una zona donde se habla euskara y hasta cambió su advocación. El monasterio no prosperó, entró en decadencia y hasta el santo Esteban pasó de moda. El templo pasó a tener culto de carácter local, a nivel de valle, cerrándose dos de sus tres naves y utilizando la tercera como ermita de San Gregorio.

Fue al buscar este ermita de San Gregorio, cuando apareció una nave y luego otra, hasta que los arqueólogos se dieron cuenta de que tenían entre manos algo mucho más potente. «Aquí se ha llevado un proceso inverso al normal. Primero se ha encontrado el monasterio y luego se ha ido en busca de los documentos que acreditaran su existencia e importancia», señala el historiador Aitor Pescador, el encargado de hacer la «cata» documental en busca de pistas.

Pese a las evidencias arqueológicas de que se trata de una construcción del XI, solo hay dos referencias a él en el medievo y ambas son del siglo XIII. Se trata de falsificaciones de textos anteriores de 1105 y 1128. Luego aparecen referencias a San Esteban y Doneztebe en época posterior a la conquista y, a partir del año 1600, aparece con la advocación a San Gregorio.

La búsqueda de Sajrat Qays

¿Por qué, si hay tan pocas referencias históricas, el gran historiador Jimeno Jurío andaba buscando un monasterio pueblo por pueblo en esa zona? La respuesta, en realidad, está en las crónicas de los musulmanes. Allí es donde se da cuenta de que, en los alrededores de la capital del Reino de Pamplona, existía una fortaleza que llamaban «Sajrat Qays».

El Sajrat Qays era una especie de refugio que se consideraba inexpugnable hasta que llegó Abderramán II. Allí era donde los reyes navarros, conscientes de que no podían plantar cara a los grandes emires en sus campañas de verano, se escondían a que pasara lo peor y después volver a recuperar los restos.

«Si nos preguntas por el Sajrat Qays, te responderé como Rajoy», advierte Agirre. Lo cierto es que la excavación de Larunbe cumple con todos los requisitos para ser la mítica fortaleza perdida, aunque también hay otros serios candidatos, como Garaño, Gaztelu, San Quirico de Etxauri o el propio San Miguel de Aralar. De todos modos, solo la continuación del trabajo arqueológico puede aclarar algo más. Por el momento, Aranzadi no persigue mitos y sigue centrada en desenterrar y consolidar la planta del edificio principal. «Tenemos definida la cabecera del monasterio con los ábsides y vamos a por el pie». No obstante, alrededor de este edificio hay mucho más para excavar.

«Este lugar, dada su fabulosa posición, fue estudiado por Javier Armendáriz Martija, experto en la Edad del Hierro. Él nos señaló que, en este monte, había un poblado vascón. Nosotros hemos encontrado restos de esa época bajo los cimientos», continúa el líder de los arqueólogos de Aranzadi, que revela también la presencia de una necrópolis altomedieval e incluso de ruinas romanas para controlar su calzada. «Estamos centrados en la fase altomedieval, aunque los restos murarios alrededor del monasterio nos hablan de una cronología de 2.000 años».

De hecho, serían estas piedras aún sin estudiar sobre el pico de Arriaundi las que alimentan la leyenda del Sajrat Qays, puesto que el castillo mítico de los primitivos navarros aparece en las crónicas de los siglos IX y X, anteriores al monasterio.

Independientemente de cómo terminen los trabajos y si sirven para despejar incógnitas, lo que se ha descubierto en Larunbe es un tesoro. Y el paisaje le pone un remate excepcional. Promete convertirse en un punto de peregrinación de excursionistas y amantes de la historia.


Un Lanzazo-Cesárea para el nacimiento de un rey

Uno de los documentos que hacen soñar con que San Esteban de Larunbe sea el Sajrat Qays resulta francamente curioso. Según recoge Ximénez de Rada, en torno al año 870 García Íñiguez (hijo de Eneko Arista) se encontraba en un «caserío que se llama Larunbe» cuando le atacaron unos musulmanes y le dieron muerte. Su mujer, la reina Urraca, recibió un lanzazo en el vientre, pero sobrevivió. Ahuyentados los enemigos, «la reina, ya cerca de la muerte, pero aún con vida, por la voluntad del Señor dio luz a un niño a través de la herida de lanza y el crío, con gran sorpresa de todos, sobrevivió con el cuidado de las mujeres», escribe Rada.

Descartando la intervención divina, se necesitó cierta infraestructura para que aquel bebé (el rey Sancho Garcés) sobreviviera a tan brutal cesárea, y esto alimenta la idea de que Larunbe no era un simple caserío. Además, Sancho Garcés buscó refugio en el Sajrat Qays varias veces. De hecho, la primera vez que aparecen referencias a esta fortaleza en las crónicas árabes data del año 873.