Patrimonio / Ondarea

Origen navarro de la tortilla de patata

Tortilla de patatas

Tortilla de patatas


Se cuenta que en los alrededores de Bilbao el origen de la tortilla de patata nos lleva a la primera guerra carlista. En un baserri de Begoña una etxekoandre le hizo a Zumalakarregi lo que podríamos tomar por la primera tortilla la mezclar patatas y huevos ya que no había otra cosa en el caserío. A Zumalakarregi le pareció una comida buena, barata y nutritiva, por lo que decidió alimentar a la tropa con ella, y así se expandió después por todos los territorios.

Aun así, el investigador Juan Inazio Hartsuaga, ha profundizado en este tema, y ha encontrado en Navarra la primera mención documentada de la tortilla de patatas en el denominado “Memorial de Ratonera” de 1817 que era la recopilación de las cartas que navarras y navarros solían introducir bajo la puerta de las Cortes de Navarra para su estudio y debate. Por decirlo de alguna forma, esta posibilidad de enviar propuestas a las Cortes es el antecedente de los que hoy día es el Ararteko-Defensor/a del Pueblo.

Dicha mención de la primera tortilla de patata navarra era conocida en ambientes especializados, pero quedó un poco relegada ante la aparición de otro testimonio más antiguo, extremeño y de 1798, que situaba en Villanueva de la Serena el origen de la tortilla de patatas: Semanario de agricultura y artes dirigido a los párrocos (16/8/1798, n.º 85, página 15).

Sin embargo, a pesar de la aparente seriedad que le otorgaba el hecho de ser un investigador del CSIC quien aportaba el dato y se mencionaba la fuente de forma muy exacta. Así se descartó el testimonio de Navarra sin más. Sin embargo en dicha referencia faltaba el documento en cuestión y eso hizo sospechar a nuestro investigador que después de seguir buscando lo encontró y vio que lo que mencionaba dicho documento era un “pan de patatas”.

Por tanto la primera referencia documentada de la tortilla de patatas vuelve a ser navarra, con toda la importancia y la atención que el hecho merece. En la parte inferior se pueden ver ambos documentos originales.

En una de las cartas recogidas en el mencionado Memorial de la Ratonera en 1817 aparece un párrafo donde se describe por primera vez la tortilla de patata:

“… dos o tres huevos en tortila para cinco o seis, porque nuestras mujeres la saben hacer grande y gorda con pocos huevos, mezclando patatas, atapurres de pan u otra cosa.”

Además de este testimonio hay también un escrito de 1767 sobre agricultura en el que se menciona la palabra “tortilla”:

“Al principio de este párrafo se dijo, que las patatas que en La Mancha se cultivan, son de corteza colorada, y de la misma especie que las Inglesas: no se hacen tan grandes como las batatas de Málaga; pero me persuado, depende mucho de su cultivo, conforme se mostrará por la relación de una casualidad, que a lo último se pone, y corrobora el método antecedente de cortar las matas, o ramaje a su tiempo. Algunos llaman “criadillas” a este género de patatas: en España, su regular empleo es en guisados y tortillas, y son de mejor sabor que las de Irlanda; pues de unas y otras he probado: la mata se echa al ganado, que la come muy bien. Se cultivan en diversos territorios de Castilla La Nueva, y no sé si en otros países.”

Agriculturageneral y gobierno de la casa de campo. Joseph Antonio de Valcárcel, Valencia 1767

El texto dice claramente que se utilizan las patatas para guisos y tortillas, pero la palabra tortilla no tenía en 1767 el mismo significado de hoy en día en el que se refiere a una tortilla de huevo. En aquella época se denominaba “tortilla” a cualquier cosa parecida al “talo”, indicando también el ingrediente principal de la masa.

También hay otra mención en Lieja, Bélgica, en 1604, de lo que podría ser el antecesor de la tortilla de patatas.

Lancelot de Casteau, Ouverture de Cuisine, Liège 1604

En este texto se menciona el “tartoufle” pero no se refiere a la patata. Aunque la patata llegara a Bélgica antes de la publicación del documento, se ha encontrado mención a la misma receta en otro documento anterior de 1557, año en el que la patata todavía no había llegado a Bélgica. Por lo tanto, los expertos coinciden en que lo que se menciona en el texto con la palabra “tartoufle” no son patatas sino trufas. (Se utilizaba el mismo nombre para las dos al poco de llegar las patatas a Europa).

www.kukubat.eus/es/info/historia-de-la-tortilla-navarra


Un campamento romano en el Valle de Aranguren

Restos ciudad Vascones en Aranguren

Restos ciudad Vascones en Aranguren


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En un estratégico cerro del Valle de Aranguren, situado entre la balsa de Ezkoriz y el Centro de Tratamiento de Residuos Urbanos de Gongora, se encuentran los restos de un campamento militar romano construido hace algo más de 2.000 años. Desde sus 654 metros de altitud se controla visualmente lo que el geógrafo e historiador Estrabón denominó «la principal ciudad de los vascones y la ciudad de Pompeyo», así como gran parte de Iruñerria.

Este cerro se conoce en euskara como Zarbeta o Zaroeta, aunque fue bautizado como alto de Santa Cruz en alusión a la ermita que se encontraba en su parte más elevada. Su meseta cimera es muy soleada, gracias a una pequeña inclinación orientada de norte a sur, y fue el lugar escogido hace dos milenios por los romanos para construir allí un campamento militar desde el que controlaban las tierras de Iruñerria y en especial los castros vascones diseminados por la comarca.

En Iruñerria ya existían diversos castros vascones antes de la llegada de los romanos. El más cercano a Zarbeta estaba ubicado en la cima de Irulegi (Lakidain), que tenía un amplísimo control visual del territorio desde sus 893 metros de altitud. También había castros en Taxoare-Zolina (Gaztelu), Sarriguren, Mendillorri, Ibiriku (Urri), Uharte (Miravalles), Antsoain-Artika (Artikagain), Sandua o Zandua (Iruñea), Gendulain (Santixusti), Cendea de Galar (Esparza, Allomendi y Kostobaro), Imarkoain, Muru Astrain (Sansol) y Tiebas, entre otros.

Los historiadores atribuyen el origen de Pamplona al general romano Pompeyo (Pompaelo), que la habría construido en el año 75 antes de nuestra era sobre la antigua ciudad vascona de Iruñea. Algunos investigadores han aportado la hipótesis de que el campamento de Pompeyo sería precisamente el que se encuentra en este cerro del Valle de Aranguren, situado a solo ocho kilómetros del centro de Iruñea y a 200 metros más de altitud que la capital navarra.

Las fotografías aéreas revelaron que ese cerro está rodeado de un recinto artificial de carácter defensivo. En este caso las defensas no fueron construidas con murallas de piedra sino mediante fosos y terraplenes, aprovechando la favorable orografía del terreno. Este campamento romano ocupaba unos 30.000 metros cuadrados de superficie, y su perímetro estaba reforzado por una empalizada que protegía las tiendas de campaña de los legionarios frente a posibles ataques.

A pesar de estar cubierto por una espesa vegetación de pinos y bojes, todavía son visibles algunos restos de esta curiosidad arqueológica. Para llegar hasta allí hay que tomar la carretera NA-2310, que recorre el valle y nos lleva hasta el cruce de acceso al pueblo de Aranguren.

Justo enfrente de esta localidad, al otro lado de la carretera, se encuentran las antiguas ventas, hoy transformadas en una pequeña urbanización. Desde allí sale la pista que nos conduce hasta el cercano cerro de Zarbeta, al que se puede llegar caminando o en bici de montaña. Otra opción es ir desde la cercana fuente de Lamiturri, que está situada al borde de la carretera y mana una excelente agua durante todo el año, incluso en tiempo de sequía.

A poco más de medio kilómetro de la citada urbanización se encuentra un panel informativo, en euskara y castellano, sobre el antiguo campamento romano. «Su construcción –dice el texto– pudo haber estado relacionada intrínsecamente con algún momento de contiendas bélicas dentro de la conquista romana de la península, pero en el marco histórico de un episodio político interno de Roma entre los seguidores de Mario (dirigidos por Sartorio) y los de Sila (representados por Pompeyo). En este sentido, la fundación de lo que más tarde Estrabón escribe ser ‘la principal ciudad de los vascones y la ciudad de Pompeyo’, podría estar relacionada con la construcción y ocupación temporal de este asentamiento».

En el mismo panel se incluye un dibujo esquemático que explica cómo eran los campamentos romanos y cómo se distribuían las tiendas de campaña y otras dependencias. Nada de ello se ha conservado en este caso, pero todavía se aprecia el foso y el terraplén que rodeaba este amplio recinto. La parte más elevada del cerro nos permite contemplar, entre el pinar, gran parte de Iruñerria y de «la principal ciudad de los vascones».

Gara, 01/07/2018