Opinión / Iritzia

El Fuerte de Ezkaba (San Cristobal)

molito_ezkaba

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El 22 de mayo de 1938 de los 2.500 presos 795 presos republicanos  se fugaron, tres consiguieron cruzar la frontera y 211 murieron en el intento.  Más de 200 hombres fueron tiroteados durante la persecución y 14 fueron condenados a muerte. Hace cuatro  años, en el 2013 en recuerdo a  presos republicanos huían del Fuerte de San Cristóbal escribimos la entrada FUERTE DE SAN CRISTOBAL de Ezkaba (Pamplona-Iruña). En ella recogimos los ciudadanos muertos y presos  de las Merindades en San Cristóbal.  Al menos en San Cristóbal hubo 6 muertos de Valdivielso, Mena o Arija. Y otros 21 ciudadanos de Las Merindades que fueron presos allí.

A primeros de abril del 2017 Aranzadi ha abierto una fosa en el que se han encontrado restos de algunos fugados. Como se publicó en “Los fusilaron delante de mis ojos”. Diario de Noticias de Navarra que reproducimos, ya que el Gobierno de Navarra está buscando familiares.  

Aprovechando el artículo, queremos recalcar una vez más la importancia de hablar con nuestros mayores. Facilitar  que quienes pudieron presenciar hechos similares, comuniquen sus testimonios para facilitar el hallazgo de nuevas fosas, y de esta manera, dar respuesta a familias que llevan tantos años esperando.



“Los fusilaron delante de mis ojos”

Un reportaje de Amaia Rodríguez Oroz.

El testimonio de un hombre de 87 años ayuda a localizar entre Burutain y Ostiz (Anué) una fosa común con, al menos, seis cuerpos de fugados del Fuerte de San Cristóbal en 1938. La exhumación de los restos tendrá lugar el miércoles. Martín Laguardia señala a los expertos de Aranzadi el lugar en donde podían encontrar los restos de los fusilados. (Patxi Cascante)

Los arrastraron desde Burutain, medio desnudos y desnutridos. Los llevaron hasta la orilla del río Elzarrain, en las cercanías a Ostiz, y los mataron. Todo delante de los ojos de Martín Laguardia, quien con tan solo siete años contempló cómo se desplomaban los cuerpos y nunca más volvió a hablar de ello. Hasta ahora. “Yo estaba justo ahí -dice, señalando un muro de piedra situado a apenas 20 metros de la fosa común-, y los fusilaron delante de mis ojos”. Su testimonio ha ayudado a la Sociedad de Ciencias Aranzadi, la asociación Amapola del Camino y al Gobierno de Navarra, en el marco del Programa de Exhumaciones, a localizar la fosa común 79 años después de lo ocurrido, donde ya se han encontrado seis cuerpos de fugados del Fuerte de San Cristóbal en 1938.

A poco más de un kilómetro de Ostiz, en dirección a Burutain por la carretera vieja, hay un camino que entra desde la derecha de la carretera y, a solo 30 metros de ella, Martín señala el lugar en el que, cuando tenía solo 7 años y en compañía de otros niños del pueblo, vio cómo asesinaron y tiraron a una fosa común “a 10 o 12 personas”, que cuenta que se habían fugado del Fuerte de Ezkaba. El lugar ha cambiado desde entonces, pero ni la construcción de un nuevo puente sobre el río Elzarrain ni un muro que contiene el talud han afectado a esta zona concreta. “Bajamos desde la escuela, en Burutain, y nos pusimos al otro lado del río, con el cura del pueblo. Desde allí lo vimos todo”, lamenta Martín. Los trabajos de localización de los restos comenzaron ayer, con un total de seis cuerpos localizados. “Vemos que están alineados y boca arriba, lo que nos da pie a creer que fueron colocados de esta manera”, comenta Jimi Jiménez, de Aranzadi. Esta fosa común fue, según relata Martín, cavada por los propios vecinos de la zona, entre los que se encontraba un tío suyo.

Martín recuerda, emocionado, cómo la escuela a la que acudía de pequeño fue utilizada unos días como cárcel, para tener en ella como prisioneros a las personas participantes en la gran evasión de 1938. “Las mujeres les daban de comer y allí estuvieron unos tres días, hasta que los bajaron y los mataron”, señala. Fueron capturados mientras intentaban huir hacia la frontera con Francia. En este punto, es importante recordar que de los 795 fugados, solo hay tres personas documentadas que consiguieron traspasar la muga y se investiga un posible cuarto superviviente. El suceso que marcaría a Martín para toda la vida ocurrió un domingo, día en el que se celebró la misma mayor, a la que acudió casi todo el pueblo. Al terminar, los detenidos fueron arrastrados hasta el Puente de Arleta, seguidos por Martín y otros niños del pueblo, obligados a contemplar la atrocidad. “De todos los que estuvimos, solo yo quedo vivo, y ya era hora de contar esto”, subraya. Su hijo, Javier Laguardia, lo acompaña en todo momento y afirma que “jamás” había oído hablar a su padre sobre esto. “No lo sabía ni su hermana, que lleva toda la vida con él; hoy (por ayer) está emocionado, llevaba con esta tortura toda la vida”, dice.

La localización continúa hoy A última hora de la tarde de ayer se habían localizado ya seis cuerpos. “No sabemos con exactitud cuántos habrá, porque nos guiamos por los recuerdos de un niño, y a esas edades todo puede parecer mucho mayor de lo que es, o realmente estamos en una fosa común con 10 o 12 personas asesinadas”, indica Jiménez. Lo que sí está claro es que los restos se hayan en una zona delimitada de unos 5,5 metros de largo y 0,90 metros de ancho, a unos 45 centímetros por debajo del suelo original. “Es posible que tengamos que aumentar en cierta medida la franja delimitada, pero todavía no se puede decir con exactitud nada, tenemos que seguir trabajando”, agrega Tito Aguirre, también de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Hoy continúan los trabajos de localización y la exhumación de los restos tendrá lugar mañana, momento a partir del cual se procederá a la identificación de los restos de estas personas. Esta intervención, asimismo, cuenta con la autorización del Servicio de Patrimonio de la Institución Príncipe de Viana.

Martín termina segunda visita del día a la fosa emocionado, con alguna lágrima en los ojos y muchos recuerdos que jamás olvidará. “Aquí estaban y aquí los vi morir”, repite continuamente. Ahora, su máxima esperanza es que se pueda identificar a aquellas personas que cayeron ante sus ojos y a manos de los franquistas.

Programa de Exhumaciones. La actuación se enmarca dentro de las acciones impulsadas por el Gobierno de Navarra en el ámbito de la memoria histórica con el objetivo de dar respuesta a las reclamaciones de verdad, justicia y reparación de los familiares de víctimas de la represión de 1936.

En el marco del Programa de Exhumaciones del Gobierno de Navarra, la Sociedad de Ciencias Aranzadi ha comenzado este lunes las labores de prospección y localización de los restos de un grupo de personas que fueron enterradas en una fosa en el Concejo de Burutain (Anué).

Las indicaciones de un testigo de aquellos hechos, que era entonces un niño, han permitido localizar con precisión el lugar del enterramiento. En este sentido, el Gobierno quiere recalcar una vez más la importancia de que, quienes pudieron presenciar hechos similares, comuniquen sus testimonios para facilitar el hallazgo de nuevas fosas y “poder, de esta manera, dar respuesta a familias que llevan tantos años esperando”, ha informado el Ejecutivo en una nota.

En los próximos días se procederá a la exhumación de los restos correspondientes a un número todavía no determinado de personas, asesinadas en 1938 tras su huida de la prisión del monte Ezkaba. La intervención cuenta con la autorización del Servicio de Patrimonio de la Institución Príncipe de Viana.

La actuación se enmarca dentro de las acciones impulsadas por el Gobierno de Navarra en el ámbito de la memoria histórica con el objetivo de “dar respuesta a las reclamaciones de verdad, justicia y reparación de los familiares de víctimas de la represión de 1936”. Proyecto Ezkaba’, que ha sido presentado este viernes por la consejera de Relaciones Ciudadanas e Institucionales, Ana Ollo, y por el director general de Paz, Convivencia y Derechos Humanos, Álvaro Baraibar.

El proyecto, que incide en la iniciativa de localizar e identificar a los fugados de San Cristóbal, contará con la colaboración de instituciones y asociaciones memorialistas de todo el Estado para la localización de familiares que permitan identificar los cuerpos recuperados. Así, el Gobierno de Navarra ha establecido contactos con los Gobiernos de Andalucía (Dirección General de Memoria Democrática de la Consejería de Cultura); Aragón (Departamento de Presidencia); Cataluña (Dirección General de relaciones Institucionales); Extremadura (Servicio de Patrimonio cultural y archivos); País Vasco (Instituto GOGORA) y Valencia (Consellería de Justicia); los Concellos de Santiago de Compostela y Pontevedra, el Ayuntamiento de Madrid; además de Instituciones académicas y de recuperación de Memoria Histórica como GEHCEX (Grupo de Investigación de Extremadura), HISTAGRA de Galicia; y Asociaciones memorialistas como la ARMH (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica), AMESDE (Asociación Memoria Social y Democrática), o el Foro por la Memoria de Segovia y Castilla León.

 

El subprior Huarte y el cantabrismo de Dos Santos

ignaciodeloyola y franciscodejaso

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Julio Urdin Elizaga. Para nuestro licenciado Juan Huarte (1550-1625), Navarra y el obispado de Pamplona pudo contar hasta con tres santos, a tenor de lo escrito sobre asunto tan trascendente, aunque solo viera satisfechos sus deseos y expectativas con dos de ellos ligados, como no podía ser de otro modo, a la contrarreforma: Ignacio de Loyola (1491-1556) y Francisco de Xavier (1506-1553). Ambos canonizados en el año de 1622. Es decir, tan sólo tres años antes de su muerte. El tercero no llegó a serlo debido a la intermediación de la Santa Inquisición valenciana prohibiendo que se continuara el proceso de beatificación iniciado en el año de 1654. Se trata del lumbierino Miguel López de Grez (1546-1612). Y aunque el primero de ellos fuera de origen guipuzcoano, no habremos de olvidar que, eclesiásticamente, hasta tiempos relativamente recientes, 1862, la provincia, o al menos buena parte de la misma, estuvo ligada a la jurisdicción del obispado de la capital navarra, tal y como fuera recordado por Jimeno Jurío en Navarra, Gipuzkoa y el euskera. A esta lengua, nos recuerda el historiador artajonés, el cronista del reino José Moret, denominó patria Vasconum lingua (el idioma patrio de los vascones), por lo que no es de extrañar que el subprior uhartearra inicie la parte de su Silva referida a los santos navarros de esta manera unidos bajo la bandera etnolingüística: De dos santos conffesores de lengua cantabrica vascongada nacidos en el obispado de Pamplona; el primero el beato padre Ignaçio de Loyola fundador dela religión dela compañía de JHS: y el otro el padre Francisco Xavier compañero del fundador…

Pero, por si cupiera duda alguna al respecto, nada más empezar el panegírico sobre la “honra que causan estos dos santos al reyno y a toda la cantabria”, el subprior Huarte vuelve a reiterar:

Paraq. se advierta por toda la cantabria q.enestosnros(nuestros) tiempos trata La sacta Yglesia Appostolica romana de canonizar aestos Dos sanctos como aconfesores deJsuXpo (Jesucristo) nro (nuestro) sor (señor) hijos entrambos de la mesma cantabria, y loq.esde mucha ponderaçion del obispado de Pamplona, naturales de la antiquísima lengua cantabrica.

Por cierto, en consideración traída al margen de lo antedicho, bien pudiera haber consultado esta fuente quien fuera biógrafo menor de San Francisco, padre José María Recondo, cuando en la última etapa de su vida, por cuestiones al margen de la historia, que son de suponer políticas e ideológicas, renunció de su primera aseveración en torno a la condición euskaldun del santo navarro contrariando así la creencia del más completo de ellos, Georg Schurhammer, en línea éste con la opinión del subprior Huarte.

Una fuente bibliográfica reciente, la del escritor y editor José Mari Esparza, en su obra de recopilación cartográfica Mapas para una nación, del año 2011, recoge cómo: “Cantabria es la voz con la que se ha denominado durante siglos a Navarra y demás provincias vascongadas, incluidas las Cuatro Villas.” Abunda este ensayo enciclopédico de nuestra cartografía en numerosos ejemplos, por lo que invito a acudir al mismo para mejor consideración de lo anteriormente mencionado. Pero si para muestra bien vale un botón, el de las bulas excomulgatorias de Julio II que posibilitasen la ocupación del reino habrán de despejarnos el horizonte mencionando como sus destinatarios a vascos y cántabros. Aunque si bien una autoridad como la del historiador capuchino Tarsicio de Azcona recoge que cuando estos gentilicios son usados parecen referirse a la tierra de vascos que es propiamente la de los bajonavarros y en el caso de Cantabria a las “estribaciones últimas riojanas de la cordillera cantábrica”. En este sentido el historiador Santiago Leoné, al que critica, apoyándose en García de Góngora (en realidad Juan de Sada y Amezqueta, autor de la Historia Apologética y descripcion del Reyno de Navarra, publicada en el 1628), nos recuerda el uso de la denominación de la lengua euskara como cántabra vascongada, afirmando, a mayor abundamiento ser Navarra el centro de Cantabria identificada asimismo con Baskonia.

Nuestro subprior Huarte, no obstante, deja bien claro que los auténticos cántabros eran los navarros, incluyéndose a los riberos, más todos aquellos que poseían la lengua cántabra a un lado y otro de la frontera recién impuesta, aunque en el caso de Miguel López de Grez en ningún momento utiliza la expresión dada a los dos primeros, sino que su tratamiento es el de hijo y natural del Reino de Navarra, bien por desconocimiento de la misma o tal vez porque este sacerdote desempeñara la práctica totalidad de su ministerio, desde los veintidós años, en tierra valencianas de Palma y Rotova.

Para Roma, sin embargo, pudo parecer que nombrar tres santos navarros habría de ser demasiado, bajo sospecha quizás de que tal y como deja entrever el subprior Huarte, escribiendo sobre el último, esta trinitaria condición fuera asimilada a la del mismísimo misterio: “fue natural deste nro(nuestro) Reyno de Navarra como los dos de arriba, el Padre beato Ygnaçio de Loyola y el beato Padre Françisco de Xabierr…”. En definitiva: tres santos en nombre de tres personas divinas en una fe catholica.