Opinión / Iritzia

Templarios en Navarra. Un alcaide de Uxue en la Orden del Temple

mikel-burgui
El Temple


Mikel Burgi. Hace unas semanas seguí con interés las aportaciones que un vecino de Buñuel hacía sobre las posesiones que en su pueblo tuvieron la Orden del Temple y la de los Hospitalarios, compuestas por monjes guerreros.

Eso me encendió las ganas de indagar en Internet acerca del poder que dichas órdenes militares tuvieron en Navarra.
Como la información que he obtenido da para mucho, en este capítulo solo hablaré de “La Orden de los Pobres Compañeros de Cristo y del Templo de Salomón” más conocida como la Orden del Temple u Orden la de los Caballeros Templarios.
                                                        ——————
1. LOS TEMPLARIOS

Primero, recordemos que la primera Cruzada a Tierra Santa transcurrió entre el año 1095 y el 1099 y que la conquista de Zaragoza y Tudela (1118) también tuvo aspecto de Cruzada con todas las bendiciones del Papado.

Misión de los templarios
Acabada la primera Cruzada a Tierra Santa, la Orden de los Templarios  fue fundada por Hugo de Payns el año 1120.Eran tiempos en que Alfonso el Batallador reinaba en Navarra y Aragón.

La misión inicial de los Templarios fue la protección y defensa de los peregrinos a los Santos Lugares del Cristianismo en Palestina. Fueron después una fuerza de choque en la defensa del reino cruzado de Jerusalén.
El sobrenombre de Templarios es debido a que su sede principal estuvo en la mezquita de Al-Aqsa de Jerusalén, el mismo lugar donde se levantaba el Templo de Salomón.

En la Península Ibérica
Más tarde también fueron parte de las avanzadillas de los reinos cristianos de la Península Ibérica contra el Islam, aparte de tener también a su cargo la protección de los peregrinos del Camino de Santiago.

Un inciso sobre la extensión territorial
Vamos a hablar de un rey que lo fue de Navarra y Aragon a la vez. Démonos cuenta que Aragón antes de la conquista de la taifa de Zaragoza era, mas o menos, de extensión parecida a la actual provincia de Huesca.
El reino de Pamplona abarcaba Navarra (la Ribera tudelana se conquistó en 1117) las actuales Bizaia, Gipuzkoa, Araba, tierras de la Bureba, Rioja… tierras de la actual Soria… Los vizcondados de Laburdi y Zuberoa mantenían relaciones vasalláticas con nuestro reino…

 

LA ORDEN DEL TEMPLE Y NAVARRA

La alianza entre Alfonso el Batallador y Gastón IV de Bearne

Para cuando el Temple contactó con Alfonso el Batallador, el rey ya estaba muy influenciado por los ecos de la Primera Cruzada a Palestina que se desarrolló entre el 1095 y el 1099.
Estaba en muy buenas relaciones con Gastón IV de Bearn desde que éste regresó de las Cruzadas y ya habían establecido una fuerte alianza transpirenaica.
Los primeros frutos de esa alianza fue la conquista de la Comarca de Tudela en 1117, haciéndose con Fitero, Corella, Murchante, Cascante, Monteagudo y Cintruénigo ese año.

Luego vino la conquista de Zaragoza que tuvo la bendición del Papa que la definió como Cruzada con todos los beneficios espirituales que tenían las cruzadas a Tierra Santa.
Gastón IV de Bearne tras la conquista de Zaragoza fue considerado Señor de esa ciudad.

Poco más tarde veremos a Gastón de Bearne y al Batallador por tierras de Laburdi y Zuberoa peleando contra el Duque de Aquitania.

Primer contacto de Alfonso el Batallador con el Temple

Para conseguir reclutar más monjes guerreros y más ayuda económica, la Orden del Temple tejió por toda Europa una eficaz red de encomiendas en apoyo de los Caballeros que la Orden tenia tanto en Tierra Santa como en otros lugares lindantes con el Islam.

Mas arriba hemos dicho que la Orden del Temple fue fundada en 1120  Pues bien, el año 1131 y con el fin de recabar ayuda, un emisario de la Orden se entrevistó con Alfonso el Batallador cuando, junto a Gastón de Bearne, estaba sitiando Baiona, en Lapurdi.
Y de ese año es el primer testamento del rey en favor de las órdenes militares corroborado cuatro años más tarde.

El testamento de Alfonso el Batallador

Aparte de donar a la Orden del Temple su caballo y armas, nombró sucesores suyos en los reinos de Pamplona y Aragón a las órdenes del Santo Sepulcro, a la de los Hospitalarios y a la del Temple.

El Temple, era sin lugar a dudas, una orden militar cuando muere el Batallador. No es evidente el carácter militar del Santo Sepulcro y podemos preguntarnos si el Hospital de Jerusalén, una orden asistencial en su origen, se había militarizado ya en la época del testamento de Alfonso I.

Alfonso el Batallador decía gobernar desde Baiona (Lapurdi) hasta Monreal (actual provincia de Teruel) y desde Belorado hasta Pallars.

Los caballeros navarros que donaron bienes al Temple en tiempos de Alfonso el Batallador

Indagando por Internet encontré un trabajo del profesor José Ángel Lema Pueyo titulado “Las cofradías y la introducción del Temple en los reinos de Aragón y Pamplona: guerra, intereses y piedad religiosa”.

En él hay noticias interesantes sobre la época de Alfonso el Batallador y la relación de éste rey y varios caballeros importantes de su entorno con la orden del Temple.
Al parecer, hay constancia documental de que al menos treinta caballeros del entorno del rey hicieron donaciones al Temple. Pondré unos ejemplos siguiendo el texto del profesor José Ángel Lema Pueyo.

En la siguiente lista veremos a Fortún López de Soria que fue jefe militar del Castillazo de Uxue

Diego Sánchez yerno del señor alavés don Ladrón, concedió a la Orden una renta anual y prometió para después de su muerte, su caballo y armas.

Lope Cajal, personaje se entregó a sí mismo al Templo de Jerusalén, al que donó sus bienes raíces de Tudela. A su óbito, la orden obtendría su caballo y armas.

En 1134, se había formado un grupo estable de hermanos (fratres) del Temple en la plaza de Alagón.
Fortún Garcés Cajal, el gran mentor de Lope (el anterior personaje) también ayudó económicamente al Temple. Su testamento de octubre de 1133 legaba a la Orden sus heredades de Tudela, Fontellas, Castellane, Mariano y Sois más un molino y un soto en Alcaten.

Pedro Tizón gobernó las plazas de Aibar (1125-1133), Estella (1124-1134), Cervera de Río Alhama (1129-1134) y Barbastro (1116-1134), entre otras, bajo el mandato del rey Alfonso. Consta su afiliación a la cofradía, a la que se comprometió a ceder el diezmo de sus animales de carga (omnium suorum iumentorum deciman tribuit), mientras que uno de sus hijos, Jimeno Pérez, ofreció una renta anual e hizo la consabida promesa de ceder caballo y armas.

Pedro Momez ejerció el cargo de tenente en Marañón (1116- 1123) y Arróniz (1131) e intervino en la repoblación de la primera de estas plazas. Al hacerse cofrade prometió ceder su equipo militar —se supone que post obitum— y ofreció ciertos donativos.

Fortún López de Soria fue uno de los tenentes más importantes del reinado de Alfonso I.(sigo con palabras del profesor Lema Pueyo). Hacia 1127 dominaba conjuntamente en Mendigorría. Milagro y Ujué, en tierras pamplonesas, y en Burgos, San Esteban de Gormaz, Soria, Yanguas y San Pedro Manrique, en Castilla”.
Tiene en común  todos estos magnates su presencia en la jura masiva del testamento de Alfonso I.
Por diversas referencias, conocemos que dispuso, al entrar como cofrade, la donación típica de cabalgadura y armas para su muerte y una renta vitalicia, cuya cuantía ignoramos.

Todo un conjunto de familiares y dependientes jerárquicos se suman a su iniciativa. En primer lugar su mujer Sancha, a quien la vinculación templarla le supone el pago de una renta anual vitalicia y la entrega para su óbito de su mejor montura con silla y freno.

Importancia militar del Temple en la Península ibérica

Solo por poner unos ejemplos, diremos que los monjes guerreros del Temple recibieron amplios territorios por haber estado presentes en muchas las batallas y conquistas cristianas en la Península Ibérica.
Por poner unos ejemplo diremos que estuvieron presentes en la conquista de Caspe, (1169), Navas de Tolosa (1212), conquista de Valencia (entre 1229 y 1245), conquista de Mallorca (1229-1231) y las de Córdoba (29 de junio de 1236) y Sevilla, (agosto de 1247). También estuvieron en la defensa de Lisboa desde 1160 y en la de Coimbra…

La Orden del Temple en Navarra después de Alfonso el Batallador

Según el blog “Laberinto Románico” (Ver aquí) la primera y más importante donación al Temple en Navarra “fue la que hizo el rey García Ramírez el Restaurador (1134-1150), a la que siguieron muchas más que permitieron a la Orden reunir un importante patrimonio, especialmente en la Ribera del Ebro, entre Tudela y Ribaforada, compuesto por numerosas villas, siervos, templos, dominios rurales y un castillo, el de Novillas, obtenido en 1135, que fue la primera sede de una encomienda en Navarra” (esta villa era entonces territorio navarro).

“Laberinto Románico” sigue diciendo que la mayor expansión del Temple en Navarra ocurrió durante el mandato del maestre Pedro de la Rovera (1141-1158), y sus posesiones se articularon en torno a tres centros principales: Funes y Novillas, al sur, y Puente la Reina, al norte”.

El mencionado blog también dice que “las sedes de las encomiendas templarias en Navarra fueron variando con el tiempo, en función de su importancia económica y estratégica. Así, en 1186, un documento cita las encomiendas meridionales de Novillas, Ribaforda y Cintruénigo, en la Ribera Baja, donde se concentraban las mayores posesiones agrícolas, y la septentrional de Puente la Reina. A partir del s.XIII, solo tenemos constancia de tres encomiendas: Novillas y Ribaforada, al sur, y Aberin, al norte”. 

Un rey de Navarra y Francia, destructor de la Orden del Temple.

En Internet hay una cantidad enorme de información sobre los templarios. Un sitio de la Red que menciona su desaparición es la web “Excursiones y visitas guiadas por Navarra” que entre otras cosas dice que: …. fue Felipe IV el Hermoso, rey de Francia, quien destruyó la Orden del Temple, pero antes de acceder al trono de Francia en 1285, Felipe ya era rey de Navarra tras casarse en 1274 con la reina Juana I de Navarra con lo que nos queda Felipe I de Navarra y IV de Francia…..

Su historia nos dice que Felipe junto con el Papa Clemente V, tras acusarlos de herejía, el viernes 13 de octubre de 1307, dio pistoletazo de salida a la caza del templario, y encarceló a más de 15000, a los que torturó buscando confesiones, muriendo muchos de ellos en dichas torturas o en la hoguera. De paso, como quien no quiere la cosa, al acabar con el Temple, Felipe se ahorró tener que pagarles la enorme deuda que tenía contraída con ellos, pero le salió caro….

La tradición cuenta que cuando el último gran maestre del Temple, Jaques de Molay estaba siendo quemado a fuego lento, este lazó una maldición; “Clemente V, yo os emplazo ante el tribunal de Dios antes de 40 días, y a vos rey Felipe, antes de un año”. 33 días después de la ejecución, el Papa Clemente V fallecía enfermo, y a los nueve meses, Felipe IV el hermoso, moría por las heridas producidas tras caerse del caballo. En un año los tres personajes más importantes del momento, desaparecen…..así de caprichosa es la vida”


DOS NOTAS PARA ACABAR
Nota número 1:
De lo concerniente al alcaide (jefe militar) de la fortaleza de Uxue que se cita más arriba, ya estaba datado por otros historiadores que durante el reinado del Rey Sancho Ramírez hubo un alcaide que curiosamente se llamaba Fortún López (desde 1077) y que mantenía bajo su tutela las tenencias de Uxue y Salazar.
También sabíamos que en tiempos de Alfonso el Batallador hubo en Uxue un alcaide llamado Fortún López (año 1111) que a la vez lo fue en Salazar.
¿Estamos hablando de la misma persona? ¿Es el mismo personaje que años más tarde dona bienes al Temple?
(Véase lista de alcaides de Uxue pinchando aquí)

Lo que me intriga es el pasaje en que el profesor José Ángel Lema Pueyo dice “que en el 1127 Fortun Lopez dominaba conjuntamente en Mendigorría. Milagro y Ujué, en tierras pamplonesas, y en Burgos, San Esteban de Gormaz, Soria, Yanguas y San Pedro Manrique, en Castilla” habiendo pasado 26 años desde que tenemos la última noticia del un mandato suyo en nuestro Castillazo.
Posiblemente el documento consultado se refiera a las tenencias donde había tenido mando hasta entonces (todas bajo Alfonso el Batallador)
De ser así, quizás no quiso decir que había estado en todas a la vez, sino que intentaba darse importancia nombrando en su testamento todos los destinos que a través de su vida fueron estando bajo su mando.

Nota número 2:
En un próximo capitulo hablaré de la importancia que tuvo en Navarra la Orden de San Juan del Hospital de Jerusalén, pues aun siendo la que más patrimonio tenía en nuestro reino, sus posesiones aumentaron con las que consiguió a costa de la Orden del Temple cuando ésta fue disuelta.


El Castillo de Xabier y el euskera

Bittor Arbizu

Bittor Arbizu


Bittor Arbizu. En el viejo Reino de Nabarra, quizá el lugar más relevante y emblemático es el Castillo de Xabier, dada su trascendencia histórica, pero sobre todo por estar vinculado a nuestro santo más universal, San Francisco Xabier.

El castillo-palacio se erige en la localidad de Xabier, Merindad de Sangüesa, siendo en su origen una torre de vigía del siglo X ante las incursiones de Almanzor, con estratégicas vistas sobre la sierra de Leire/Arangoiti.

El padre de Xabier, Juan de Jatsu, (Jassu, Jasso, Jaso), procedía de la aldea de su apellido, cerca de Garazi (Bajanabarra), y era presidente del Real Consejo de Nabarra, antes de la invasión castellana. Su madre, Maria de Azpilikueta, venía de una noble familia baztandarra. Era el pequeño de los tres hermanos varones, que curiosamente tomaron apellidos distintos, el mayor Miguel de Jaso y el siguiente Juan de Azpilikueta. A Xabier también se le conocía como Francés de Jasso.

Pues bien, Nabarra en 1512 sufrió la invasión castellana, perdiendo su independencia, y dado que esta notable familia se implicó en su defensa y en el posterior intento de recuperación en 1521 en la batalla de Pamplona, en la que tomaron parte ambos hermanos de Francisco, sufrió fuertes represalias, desmochando su castillo por orden del cardenal Cisneros, y desposeída de sus propiedades.

En el siglo XIX el castillo estaba en ruinas, pero sus propietarios, José Goyeneche y esposa lo reconstruyeron, gracias a lo cual podemos visitarlo, para dárselo a la compañía que fundó Iñigo de Loyola con Francisco Xabier. Este Goyeneche está enraizado en el Baztán, y le cité en el artículo Irurita de Baztán y su interesante significado.

Dado la trascendencia de San Francisco de Xabier, es interesante hacer referencia a su origen y evolución del nombre. Como hemos dicho tomó Xabier, nombre de su castillo. Sobre su lengua en 1544 indicaba desde Oriente, “la mía la bizcaína (euskera)”, y es que para este emblemático santo fue su lengua materna y en la que pronunció sus últimas palabras. Su universalidad ha hecho que el nombre de su lugar de origen, Xabier (así firmaba y esa es la forma etimológica más correcta), procedente de Etxeberri (etxe, casa, berri, nueva) se haya repartido por todo el mundo, bien como Jabier / Javier, Xabi, Txaber… Etxeberri fue evolucionando a Txeberri (Txábarri en zona occidental), Xeberri, Xaberri/Javerri (nombre localidad navarra) y por posterior diptongación a Jabierre (varias localidades aragonesas), y tras la pérdida de la vocal final resultó el actual Xabier.

Hay también Eseberri, Etxarri…

El pasado año, en la documentación familiar de su hermano Miguel, leí que en 1539 escribía: “Yo, Miguel de Xabierr, señor de Xabierr”. Esa remarcada r del final, entiendo que es por la pronunciación euskérica, ya que se hace más fuerte que en castellano. También escribe “Nabarra” con b, igual que aparece escrito en elLibro de Armería del Reino de Navarra, donde leemos: “El rey de Nabarra”. Hace unos días al ir a mirar la toponimia de Jabier, he visto que anteriormente ya aparecían dichas formas “Exauierre 1091, Iabier 1102, Issauier, Sabier 1102, Xavierr… (Top. Ofic. Nav.)”.

En el siglo XIX el castillo estaba en ruinas, pero sus propietarios, José Goyeneche y esposa, lo reconstruyeron

Algún autor, cuestionando que “bizcaína” que citaba el santo se refiriese al idioma, se planteaba la duda, que respeto pero no comparto, de que San Francisco hablase euskera. Yo no la tengo. Hay razones de enorme peso, que entiendo que no dejan dudas sobre que San Francisco Xabier hablara euskera. La primera era el contexto sociolingüístico de Nabarra en esa época, a lo que hay que añadir que su familia era de la zona más euskaldun del Reino, además de sus convicciones. Hemos dicho que la familia de Francisco Xabier defendió Nabarra de la conquista castellana, y por ello, aunque acabasen siendo más que hermanos, con Iñigo de Loiola inicialmente tuvieron unas relaciones muy difíciles ya que Iñigo había sido procastellano. Ambos al matricularse en la Sorbona, indican su origen, indicando Iñigo “cantaber” y Francisco “navarrus” (E. Oregi). Ambas eran formas de decir euskaldun en el s. XVI y posteriores. “Cantabres fina” llama Axular, (Urdazubi) al arzobispo vasco Etxauz de Baigorri. Además cuando una persona culta, como Francisco Xabier que hablaba varios idiomas, incluso aprendió tamil, afirmaba que lo hablaba me parece incuestionable pensar lo contrario. Él sabía perfectamente que es un idioma, un dialecto, y que son chanzas, muchas hirientes, que a lo largo de los siglos se hacen a los idiomas. Su respeto hacia otras lenguas y hablantes ha sido una de las cualidades por la que le admiramos.

La realidad lingüística en la Nabarra del siglo XVI es que un 80% de la población hablaba euskera, muchos solo euskera. Su padre era de una zona aún euskaldun hoy en día. Su madre baztandarra fue la que se encargó de la educación de Xabier los primeros 19 años de su vida que vivió en su castillo. Cinco siglos después, con el retroceso tan enorme que ha sufrido el euskera por prohibiciones, castigos físicos y burlas, aún perdura la realidad linguística en la zona de origen familiar de Francisco Xabier.

Con motivo de este artículo a dos amigas del Baztán, les hice las siguientes preguntas en euskera sobre el uso del mismo: 1) Tus padres entre ellos hablaban euskera o castellano. 2) Los abuelos sabían castellano. Las respuestas no pudieron ser más clarificadoras.

La primera me contestó -lo traduzco entre paréntesis-: “Nere aitetxi ta amatxik beti euskaraz, ez zeketin erdaraz batre! Ta nere guratsoak ere beti euskaraz! Nere baserrien beti, beti euskaraz iten dugu orain ere” (Los abuelos siempre en euskera, no sabían nada de castellano, y mis padres siempre en euskera. En nuestro caserío hablamos siempre, siempre en euskera, también ahora).

La segunda: “Nere gurasoak euskeraz, nere amak etzekien erderaz! Ta nere Aiton amonak ere euskeraz ! Nik pastu nuen aski gaizki eskolan! Erderaz ez nekien batre. Ta berek irri iten tzakuten!” (Mis padres en euskera, mi madre no sabía castellano. Los abuelos también en euskera. Lo pasé muy mal en la escuela. No sabía nada de castellano. Y nos burlaban!).

Pío Baroja en las Inquietudes de Shanti Andia pone en boca de su protagonista: “Lope de Aguirre nació en el primer tercio del siglo XVI, y era vizcaíno. No se sabe de qué pueblo. En el siglo XVI aparecen tres casas de Aguirre importantes: una de Oyarzun, otra de Gaviria y otra de Navarra. Lope de Aguirre debía ser de una de estas casas”. Más adelante añade: “En 1560, el virrey… confió al capitán vasco Pedro de Ursúa (originario de Arizkun) una expedición…”. Baroja resume perfectamente lo que desde el siglo XVI significaba vizcaíno, vasco, vasco-hablante, sin que nos diese a priori ninguna pista de su provincia. Podía ser de Tolosa, Lizarra, Laudio, Lekeitio…

En un trabajo de investigación para una tesis doctoral, en el archivo histórico, tras analizar unas 200.000 caras de documentos desde el siglo XVI resumo en dos frases la realidad lingüística: “(en) el Valle de Llodio… todos bascongados cerrados, exceptuanse caballeros que aunque bascongados suelen hablar en castellano (1774)”. “Dado a entender su contenido en lengua vascongada (1770)”. Es decir, que les tienen que traducir al euskera, por ser el único idioma que conocía la mayoría. Misma realidad atestiguada en muchos pueblos de Nabarra.

Hay documentos que acreditan el uso del euskera hasta la Ribera, como el encontrado por Peio Monteano de 1400 con términos como Aitzurieta, Baratzeberrieta, Baratzezarreta… cuya transparencia solo se da cuando permanece el euskera.

Mi ánimo es atestiguar lo que está documentado desde hace siglos y que responde a una lógica lingüística. Escribo Lizarra, pero me resulta igualmente querido oír y leer Estella. Como todas las lenguas, el euskera milenario y propio de Nabarra merece nuestro respeto y apoyo.