Opinión / Iritzia

OPINION / IRITZIA: El tumor ‘los Caídos’ metastiza Navarra

tomás urzainki

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Tomás Urzainqui Mina. El cuerpo social navarro funcionó lo suficientemente sano, por unido, como para que ejerciera con éxito su derecho de defensa en la Gamazada de 1893-1894, hasta que, sin embargo, tres y cuatro décadas después, no lo pudiera conseguir debido a las dos operaciones sucesivas de violencia que padeció la sociedad de la Alta Navarra a manos de los militares españoles, una en 1926-1927, para imponerle manu militariel Convenio, que apretaba todavía más las argollas de su unilateral Ley desmanteladora de 1841, y después -con la participación imprescindible de los absolutistas, carlistas y falangistas- el genocidio civil desatado de 1936, donde se eliminó a 3.500 civiles, asesinados, y se aterrorizó de continuo al conjunto de la sociedad navarra, queriendo dividirla para siempre en vencedores y vencidos.

De tal manera que aquí consiguieron privar a la sociedad hasta hoy en día de la capacidad de mantener la necesaria unidad de la ciudadanía navarra en la defensa de sus libertades, y derechos civiles y políticos, a pesar de que así lo proclama como principio libertador navarro el monumento a los Fueros, levantado desde el año 1903 en Iruña, por suscripción popular y todavía no inaugurado.

La operación tumoral, planificada y ejecutada por los genocidas encumbrados en la Diputación, saqueando las arcas públicas mientras la población padecía graves deficiencias de todo orden, busca entronizar perpetuamente la fractura social entre los vencedores y los vencidos, negando hasta la realidad de la mera existencia de estos últimos, consistió en crear, dominando a la ciudad para que tuviera la máxima proyección y permanencia, el edificio cancerígeno que llamaron Los Caídos de Navarra en la Santa Cruzada por Dios y por España, que pretende justificar la eliminación de la odiada por ellos Navarra libre, la que no les es adepta, y una vez adulterada consagrársela a perpetuidad a la mayor gloria de la criminal banda vencedora. De esta manera, a través de la continua metástasis social inducida desde el tumor de los Caídos, consiguen neutralizar cualquier impulso navarro de unidad, igualdad y libertad, que ya se había logrado cuajar en ciertos momentos como la Gamazada, para poder defender los derechos y libertades individuales y colectivas de todas y todos. La secreta y verdadera motivación que ahora tienen los escasos sustentadores de los Caídos para mantener erguida sobre los hogares ciudadanos la torpe sublimación de esa apología de los asesinos y de sus asesinatos, vencedores en el genocidio civil, es azuzar la polarización, la división de la sociedad navarra, de tal manera que sólo domine la parte que controlan ellos, los herederos de los vencedores, mientras que la real, de la que forman parte los vencidos, no la dejan existir, siendo negada y ocultada.

El amenazante absolutismo encuentra ahora en este icono negacionista un apoyo eficaz para dividir a la sociedad navarra, al objeto de que no pueda reaccionar exitosamente frente a los abusos a que es sometida, configurando un escenario socialmente incompatible con la normalidad. Hoy la dicotomía en Navarra no es sólo entre democracia y su negación, sino sobre todo la de la defensa de la libertad frente a la sumisión impuesta, la dominación de los conquistadores y la subordinación de los conquistados, que perpetúa la suplantación institucional de Navarra, donde se impide el ejercicio entre otros de los tribunales de justicia propios navarros, lo que origina reiteradas situaciones como la de los jóvenes de Alsasua, encarcelados sin juicio bajo la falsa acusación de “terrorismo”, inexistente según los jueces navarros.

Resulta un lacerante sarcasmo que los que hace poco fueron responsables de la protección del patrimonio navarro cuando éste sufrió gravísimos e irreparables daños, realizándolos a pesar del clamor ciudadano que exigía su salvación, ahora para defender lo indefendible aleguen un inexistente valor histórico, patrimonial o cultural del tumoral inmueble. Son los mismos que cuando estaba en sus manos negaron valor a monumentos que sí lo tenían, como el Palacio Real de Pamplona, el desmontado y sustracción con su beneplácito del adoquinado del casco histórico, la demolición de las termas romanas de la plaza del Castillo, así como permitiendo el saqueo, expolio y la enajenación clandestina de los hallazgos en cualquier sitio, monumentos y yacimientos arqueológicos, sin el debido estudio de todos sus elementos, o el vaciado sin investigación del subsuelo de la Catedral y de otros elementos patrimoniales con excavadoras y camiones.

Los Derechos Humanos universales fueron pisoteados con saña por las potencias fascistas, derrotadas menos aquí en la última guerra mundial en todos los lugares, por lo que los tumores de aquellos horrores ya han sido extirpados en todas las ciudades del mundo, precisamente para evitar su reproducción, debiendo por el contrario mostrarse a la ciudadanía, y sobre todo a las nuevas generaciones, la verdad de la extensísima memoria de la negación de la libertad, que es imprescindible conocer sobre todo en las sociedades sometidas y conquistadas, en cambio aquí todavía tenemos la acusadora excepción global la de los Caídosen Pamplona-Iruña, o también el Museo Público absolutista-carlista en Estella, queriendo con ello sacralizar dos siglos de agresiones absolutistas a los pueblos del mundo y al navarro en particular. Qué mayor barbara incongruencia que mantener, sobre la martirizada capital histórica de Vasconia y de Navarra entera, ese instrumento monstruoso de apología de la violencia liberticida y de la guerra genocida, a la vez que se elevan el cívico y patriótico monumento a la unión en la defensa de las libertades del paseo de Sarasate, las plazas dedicadas a la paz o a la libertad, o el monumento a la independencia de Navarra en Amaiur. Se puede llegar a entender que se esté en un proceso de purificación, pero si se mantiene el tumor cancerígeno de los Caídoses como si no se hiciera nada. No vaya a suceder que nuestra ciudad sea capital mundial de la fiesta, y a la vez la única que mantiene en su seno el altar a la gloria de los crímenes del fascismo.

Este brutal tumor, incrustado en el cuerpo social navarro, erigido buscando la permanente metástasis de aquel para perpetuar la antihumana orgía desencadenada, liberticida y genocida, logrando así subrepticiamente imponer y alimentar la continua fractura, desigualdad, negación, olvido, sometimiento y polarización, por lo que no hay otra salida que la de terminar con esta situación, eliminándolo, demoliéndolo, desmontándolo y quitándolo, sin posibilidad de cualquier resignificación ni reutilización del mismo, para que cuanto antes puedan volver a ser respetadas la igualdad, unidad, libertad, dignidad, pluralidad, legalidad y memoria de la sociedad navarra.

Templarios en Navarra. Un alcaide de Uxue en la Orden del Temple

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El Temple


Mikel Burgi. Hace unas semanas seguí con interés las aportaciones que un vecino de Buñuel hacía sobre las posesiones que en su pueblo tuvieron la Orden del Temple y la de los Hospitalarios, compuestas por monjes guerreros.

Eso me encendió las ganas de indagar en Internet acerca del poder que dichas órdenes militares tuvieron en Navarra.
Como la información que he obtenido da para mucho, en este capítulo solo hablaré de “La Orden de los Pobres Compañeros de Cristo y del Templo de Salomón” más conocida como la Orden del Temple u Orden la de los Caballeros Templarios.
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1. LOS TEMPLARIOS

Primero, recordemos que la primera Cruzada a Tierra Santa transcurrió entre el año 1095 y el 1099 y que la conquista de Zaragoza y Tudela (1118) también tuvo aspecto de Cruzada con todas las bendiciones del Papado.

Misión de los templarios
Acabada la primera Cruzada a Tierra Santa, la Orden de los Templarios  fue fundada por Hugo de Payns el año 1120.Eran tiempos en que Alfonso el Batallador reinaba en Navarra y Aragón.

La misión inicial de los Templarios fue la protección y defensa de los peregrinos a los Santos Lugares del Cristianismo en Palestina. Fueron después una fuerza de choque en la defensa del reino cruzado de Jerusalén.
El sobrenombre de Templarios es debido a que su sede principal estuvo en la mezquita de Al-Aqsa de Jerusalén, el mismo lugar donde se levantaba el Templo de Salomón.

En la Península Ibérica
Más tarde también fueron parte de las avanzadillas de los reinos cristianos de la Península Ibérica contra el Islam, aparte de tener también a su cargo la protección de los peregrinos del Camino de Santiago.

Un inciso sobre la extensión territorial
Vamos a hablar de un rey que lo fue de Navarra y Aragon a la vez. Démonos cuenta que Aragón antes de la conquista de la taifa de Zaragoza era, mas o menos, de extensión parecida a la actual provincia de Huesca.
El reino de Pamplona abarcaba Navarra (la Ribera tudelana se conquistó en 1117) las actuales Bizaia, Gipuzkoa, Araba, tierras de la Bureba, Rioja… tierras de la actual Soria… Los vizcondados de Laburdi y Zuberoa mantenían relaciones vasalláticas con nuestro reino…

 

LA ORDEN DEL TEMPLE Y NAVARRA

La alianza entre Alfonso el Batallador y Gastón IV de Bearne

Para cuando el Temple contactó con Alfonso el Batallador, el rey ya estaba muy influenciado por los ecos de la Primera Cruzada a Palestina que se desarrolló entre el 1095 y el 1099.
Estaba en muy buenas relaciones con Gastón IV de Bearn desde que éste regresó de las Cruzadas y ya habían establecido una fuerte alianza transpirenaica.
Los primeros frutos de esa alianza fue la conquista de la Comarca de Tudela en 1117, haciéndose con Fitero, Corella, Murchante, Cascante, Monteagudo y Cintruénigo ese año.

Luego vino la conquista de Zaragoza que tuvo la bendición del Papa que la definió como Cruzada con todos los beneficios espirituales que tenían las cruzadas a Tierra Santa.
Gastón IV de Bearne tras la conquista de Zaragoza fue considerado Señor de esa ciudad.

Poco más tarde veremos a Gastón de Bearne y al Batallador por tierras de Laburdi y Zuberoa peleando contra el Duque de Aquitania.

Primer contacto de Alfonso el Batallador con el Temple

Para conseguir reclutar más monjes guerreros y más ayuda económica, la Orden del Temple tejió por toda Europa una eficaz red de encomiendas en apoyo de los Caballeros que la Orden tenia tanto en Tierra Santa como en otros lugares lindantes con el Islam.

Mas arriba hemos dicho que la Orden del Temple fue fundada en 1120  Pues bien, el año 1131 y con el fin de recabar ayuda, un emisario de la Orden se entrevistó con Alfonso el Batallador cuando, junto a Gastón de Bearne, estaba sitiando Baiona, en Lapurdi.
Y de ese año es el primer testamento del rey en favor de las órdenes militares corroborado cuatro años más tarde.

El testamento de Alfonso el Batallador

Aparte de donar a la Orden del Temple su caballo y armas, nombró sucesores suyos en los reinos de Pamplona y Aragón a las órdenes del Santo Sepulcro, a la de los Hospitalarios y a la del Temple.

El Temple, era sin lugar a dudas, una orden militar cuando muere el Batallador. No es evidente el carácter militar del Santo Sepulcro y podemos preguntarnos si el Hospital de Jerusalén, una orden asistencial en su origen, se había militarizado ya en la época del testamento de Alfonso I.

Alfonso el Batallador decía gobernar desde Baiona (Lapurdi) hasta Monreal (actual provincia de Teruel) y desde Belorado hasta Pallars.

Los caballeros navarros que donaron bienes al Temple en tiempos de Alfonso el Batallador

Indagando por Internet encontré un trabajo del profesor José Ángel Lema Pueyo titulado “Las cofradías y la introducción del Temple en los reinos de Aragón y Pamplona: guerra, intereses y piedad religiosa”.

En él hay noticias interesantes sobre la época de Alfonso el Batallador y la relación de éste rey y varios caballeros importantes de su entorno con la orden del Temple.
Al parecer, hay constancia documental de que al menos treinta caballeros del entorno del rey hicieron donaciones al Temple. Pondré unos ejemplos siguiendo el texto del profesor José Ángel Lema Pueyo.

En la siguiente lista veremos a Fortún López de Soria que fue jefe militar del Castillazo de Uxue

Diego Sánchez yerno del señor alavés don Ladrón, concedió a la Orden una renta anual y prometió para después de su muerte, su caballo y armas.

Lope Cajal, personaje se entregó a sí mismo al Templo de Jerusalén, al que donó sus bienes raíces de Tudela. A su óbito, la orden obtendría su caballo y armas.

En 1134, se había formado un grupo estable de hermanos (fratres) del Temple en la plaza de Alagón.
Fortún Garcés Cajal, el gran mentor de Lope (el anterior personaje) también ayudó económicamente al Temple. Su testamento de octubre de 1133 legaba a la Orden sus heredades de Tudela, Fontellas, Castellane, Mariano y Sois más un molino y un soto en Alcaten.

Pedro Tizón gobernó las plazas de Aibar (1125-1133), Estella (1124-1134), Cervera de Río Alhama (1129-1134) y Barbastro (1116-1134), entre otras, bajo el mandato del rey Alfonso. Consta su afiliación a la cofradía, a la que se comprometió a ceder el diezmo de sus animales de carga (omnium suorum iumentorum deciman tribuit), mientras que uno de sus hijos, Jimeno Pérez, ofreció una renta anual e hizo la consabida promesa de ceder caballo y armas.

Pedro Momez ejerció el cargo de tenente en Marañón (1116- 1123) y Arróniz (1131) e intervino en la repoblación de la primera de estas plazas. Al hacerse cofrade prometió ceder su equipo militar —se supone que post obitum— y ofreció ciertos donativos.

Fortún López de Soria fue uno de los tenentes más importantes del reinado de Alfonso I.(sigo con palabras del profesor Lema Pueyo). Hacia 1127 dominaba conjuntamente en Mendigorría. Milagro y Ujué, en tierras pamplonesas, y en Burgos, San Esteban de Gormaz, Soria, Yanguas y San Pedro Manrique, en Castilla”.
Tiene en común  todos estos magnates su presencia en la jura masiva del testamento de Alfonso I.
Por diversas referencias, conocemos que dispuso, al entrar como cofrade, la donación típica de cabalgadura y armas para su muerte y una renta vitalicia, cuya cuantía ignoramos.

Todo un conjunto de familiares y dependientes jerárquicos se suman a su iniciativa. En primer lugar su mujer Sancha, a quien la vinculación templarla le supone el pago de una renta anual vitalicia y la entrega para su óbito de su mejor montura con silla y freno.

Importancia militar del Temple en la Península ibérica

Solo por poner unos ejemplos, diremos que los monjes guerreros del Temple recibieron amplios territorios por haber estado presentes en muchas las batallas y conquistas cristianas en la Península Ibérica.
Por poner unos ejemplo diremos que estuvieron presentes en la conquista de Caspe, (1169), Navas de Tolosa (1212), conquista de Valencia (entre 1229 y 1245), conquista de Mallorca (1229-1231) y las de Córdoba (29 de junio de 1236) y Sevilla, (agosto de 1247). También estuvieron en la defensa de Lisboa desde 1160 y en la de Coimbra…

La Orden del Temple en Navarra después de Alfonso el Batallador

Según el blog “Laberinto Románico” (Ver aquí) la primera y más importante donación al Temple en Navarra “fue la que hizo el rey García Ramírez el Restaurador (1134-1150), a la que siguieron muchas más que permitieron a la Orden reunir un importante patrimonio, especialmente en la Ribera del Ebro, entre Tudela y Ribaforada, compuesto por numerosas villas, siervos, templos, dominios rurales y un castillo, el de Novillas, obtenido en 1135, que fue la primera sede de una encomienda en Navarra” (esta villa era entonces territorio navarro).

“Laberinto Románico” sigue diciendo que la mayor expansión del Temple en Navarra ocurrió durante el mandato del maestre Pedro de la Rovera (1141-1158), y sus posesiones se articularon en torno a tres centros principales: Funes y Novillas, al sur, y Puente la Reina, al norte”.

El mencionado blog también dice que “las sedes de las encomiendas templarias en Navarra fueron variando con el tiempo, en función de su importancia económica y estratégica. Así, en 1186, un documento cita las encomiendas meridionales de Novillas, Ribaforda y Cintruénigo, en la Ribera Baja, donde se concentraban las mayores posesiones agrícolas, y la septentrional de Puente la Reina. A partir del s.XIII, solo tenemos constancia de tres encomiendas: Novillas y Ribaforada, al sur, y Aberin, al norte”. 

Un rey de Navarra y Francia, destructor de la Orden del Temple.

En Internet hay una cantidad enorme de información sobre los templarios. Un sitio de la Red que menciona su desaparición es la web “Excursiones y visitas guiadas por Navarra” que entre otras cosas dice que: …. fue Felipe IV el Hermoso, rey de Francia, quien destruyó la Orden del Temple, pero antes de acceder al trono de Francia en 1285, Felipe ya era rey de Navarra tras casarse en 1274 con la reina Juana I de Navarra con lo que nos queda Felipe I de Navarra y IV de Francia…..

Su historia nos dice que Felipe junto con el Papa Clemente V, tras acusarlos de herejía, el viernes 13 de octubre de 1307, dio pistoletazo de salida a la caza del templario, y encarceló a más de 15000, a los que torturó buscando confesiones, muriendo muchos de ellos en dichas torturas o en la hoguera. De paso, como quien no quiere la cosa, al acabar con el Temple, Felipe se ahorró tener que pagarles la enorme deuda que tenía contraída con ellos, pero le salió caro….

La tradición cuenta que cuando el último gran maestre del Temple, Jaques de Molay estaba siendo quemado a fuego lento, este lazó una maldición; “Clemente V, yo os emplazo ante el tribunal de Dios antes de 40 días, y a vos rey Felipe, antes de un año”. 33 días después de la ejecución, el Papa Clemente V fallecía enfermo, y a los nueve meses, Felipe IV el hermoso, moría por las heridas producidas tras caerse del caballo. En un año los tres personajes más importantes del momento, desaparecen…..así de caprichosa es la vida”


DOS NOTAS PARA ACABAR
Nota número 1:
De lo concerniente al alcaide (jefe militar) de la fortaleza de Uxue que se cita más arriba, ya estaba datado por otros historiadores que durante el reinado del Rey Sancho Ramírez hubo un alcaide que curiosamente se llamaba Fortún López (desde 1077) y que mantenía bajo su tutela las tenencias de Uxue y Salazar.
También sabíamos que en tiempos de Alfonso el Batallador hubo en Uxue un alcaide llamado Fortún López (año 1111) que a la vez lo fue en Salazar.
¿Estamos hablando de la misma persona? ¿Es el mismo personaje que años más tarde dona bienes al Temple?
(Véase lista de alcaides de Uxue pinchando aquí)

Lo que me intriga es el pasaje en que el profesor José Ángel Lema Pueyo dice “que en el 1127 Fortun Lopez dominaba conjuntamente en Mendigorría. Milagro y Ujué, en tierras pamplonesas, y en Burgos, San Esteban de Gormaz, Soria, Yanguas y San Pedro Manrique, en Castilla” habiendo pasado 26 años desde que tenemos la última noticia del un mandato suyo en nuestro Castillazo.
Posiblemente el documento consultado se refiera a las tenencias donde había tenido mando hasta entonces (todas bajo Alfonso el Batallador)
De ser así, quizás no quiso decir que había estado en todas a la vez, sino que intentaba darse importancia nombrando en su testamento todos los destinos que a través de su vida fueron estando bajo su mando.

Nota número 2:
En un próximo capitulo hablaré de la importancia que tuvo en Navarra la Orden de San Juan del Hospital de Jerusalén, pues aun siendo la que más patrimonio tenía en nuestro reino, sus posesiones aumentaron con las que consiguió a costa de la Orden del Temple cuando ésta fue disuelta.