Opinión / Iritzia

Los Caidos: Monumento a la sabiduría popular…

Ramón Urtasun

Ramón Urtasun


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Ramón Urtasun. Las gentes de nuestro barrio saben bien que “no todo lo que brilla es oro” y que “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.

Los miembros de la plataforma en defensa de un “Monumento de la Ciudad” están que trinan ante la posibilidad de que sea eliminada la cúpula del panteón a Mola y monumento a los golpistas. Entienden que sería un crimen, una “mutilación en toda regla”. Precisemos. Mutilación es separación o corte de un miembro o parte de un cuerpo vivo que se produce en circunstancias violentas. Mutilaciones fueron las que cometieron los golpistas a partir de 1936 contra quienes no se sumaron al movimiento insurrecto de 19 de julio. Así lo pregonaba Emilio Mola: “Esta guerra tiene que terminar con el exterminio de los enemigos de España”, añadiendo que “el arte de la guerra yo lo defino así: es el medio de juntar a veinte hombres contra uno y, a ser posible matarlo por la espalda”. Así sucedió.

Estos estetas solo aceptan la preservación de todo el conjunto arquitectónico, pues para ellos tiene un valor incalculable, tanto por su arquitectura como por su ornato interior. Y, sobre todo, porque en el proyecto y ejecución de dicho “monumento” participaron cuatro académicos: José Yarnoz, Víctor Eusa, Ramón Stolz y Juan Adsuara.

Hagamos historia. Para dar forma al proyecto que hizo suyo la Diputación golpista Navarra, reunieron a dos arquitectos, un pintor y un escultor pertenecientes al “Movimiento Salvador de España”. Curioso, porque estos cuatro insignes llegarían de un modo u otro a formar parte de la Real Academia de Bellas Artes, gracias a “las malas artes” controladas por el régimen franquista.

¿Eran los mejores en su oficio?

José Yárnoz era arquitecto y canónigo de la catedral. Estaba identificado con la Navarra golpista. Fue nombrado arquitecto de Príncipe de Viana gracias a sus amistades, mientras que su hermano Javier -arquitecto con mayor nivel profesional-, tuvo que exiliarse a Francia, rehaciendo, posteriormente, su vida profesional en Venezuela. Su delito ser republicano. Otro arquitecto navarro que también tuvo que emigrar a Cuba fue Martín Domínguez, y así muchos más.

Víctor Eusa -arquitecto y miembro de la temida “Junta Central de Guerra Carlista”-, se hizo con el puesto de arquitecto municipal de Pamplona en 1936, una vez que los golpistas expulsaran al titular, Serapio Esparza, acusado de pertenecer al PNV. Eusa también fue nombrado arquitecto de Diputación por el Conde de Rodezno. ¿Era el mejor arquitecto?

Las pinturas de la cúpula se las encargaron a un modesto pintor del régimen, Ramon Stolz. Se trataba de un trabajo dirigido por los carlistas que en aquel momento ocupaban las instituciones. Lo suyo fueron, pues, pinturas hechas por encargo para propaganda carlista.

¿No había más artistas en nuestra tierra? Sí, pero no eran del régimen. El gran pintor Javier Ciga, que había sido concejal del Ayto. de Pamplona, sería represaliado por su afiliación política y encarcelado por los fascistas.

Otro pintor y cartelista navarro de gran nivel, Lorenzo Victoriano Aguirre, fue detenido en la frontera, cruelmente torturado y ejecutado en 1942. Al escultor Adsuara lo propuso Jose Yárnoz. Era un colega de su agrado.

Cierto que había buenos escultores navarros como Gerardo Lizarraga o  Juan Viscarret, pero, también, tuvieron que ir al exilio.

Ni las pinturas de la cúpula del monumento se asemejan a las de la Capilla Sixtina, ni Ramón Stolz era un genio de la pintura. Seamos serios. Era un profesional con oficio que cumplía con fidelidad los encargos de sus iguales.

En cuanto al edificio y su cúpula, ni se asemeja a la de San Pedro del Vaticano ni al Panteón de París. Ni Victor Eusa se podía aproximar a Palladio, el arquitecto del Redentore de Venecia. Lo intentó con tesón. Ahí tenemos su proyecto de fin de carrera para la “Academia de Bellas Artes de España en París”.

¿Quién duda que el monumento a los golpistas en Navarra sea una reproducción de su proyecto? ¿Qué influencia ejercía Víctor Eusa entre sus colegas navarros? Sin duda tenía un gran poder político, económico y mediático, quizás por este motivo el Conde de Rodezno le encomendó la dirección de la obra; cobrando, claro. Al final, el edificio salió como podemos ver: un revuelto de estilos sazonados con la marca de la arquitectura patriótica al uso.

Dicen los de la plataforma que el monumento es un ejemplo de la arquitectura de su tiempo. Bingo. Es cierto, una arquitectura deleznable.

En su misiva este grupo de intelectuales advierten de que “hay que evitar las reivindicaciones políticas que ya han hallado su cauce”. No lo dirán en serio, ¿no?

Parece que han olvidado que las reivindicaciones políticas siguen pendientes, porque son de justicia con las víctimas del 36, con la verdad y la reparación. Y, por si lo hubiesen olvidado, está pendiente el castigo a los culpables del genocidio.

Antes que la estética está la ética. No hablamos sólo de hormigón armado y de placas de piedra de Tafalla. Una dimensión ética que nadie, ocupe el puesto que ocupe, debe olvidar so pena de convertirse en un amoral.


La otra inmatriculación: Universidad de Navarra

Mnuel Millera

Mnuel Millera


Manuel Millera. La Plataforma de Defensa del Patrimonio Navarro presentó en el Ayto. de Pamplona/Iruña el 3 de Mayo una moción en la que denuncia el inmenso expolio de miles de bienes inmuebles puestos a su nombre por la Iglesia católica con el simple certificado del arzobispo, sin necesidad de acreditar ningún título de propiedad. Moción aprobada por todos los grupos, excepto UPN con el argumento básico de que la iglesia también forma parte del pueblo. Fernando Giménez, vicesecretario de la Conferencia Episcopal, reconoció la existencia de 30 a 40 mil inmatriculaciones, incluidas Catedral Pamplona, Mezquita Córdoba, Giralda Sevilla, etc… Les invito a entrar en su página web para conocer y apoyar si lo desean..

Pero la historia de la apropiación de bienes públicos por la Iglesia en el Estado español, NO empezó en 1998 con la aprobación del Decreto Aznar. En Navarra tenemos otro ejemplo sangrante con la Universidad privada. Durante la dictadura Escrivá de Balaguer funda el Opus Dei. Como consejero espiritual de Franco, Balaguer se da como misión seleccionar y formar las élites de la dictadura franquista hasta llegar a controlar lo esencial del poder. Cosa que consiguió ya en la época de los López (de Letona, Bravo y Rodó). Más tarde Balaguer fue enviado al Vaticano. Desde allí trabajó para extender su poder en América Latina y amortiguar el creciente peso de los seguidores de la Teología de la Liberación.

El 25 de Octubre de 1960 y en nuestro Ayto., monseñor afirmó: “Señor Alcalde: Al recibir de vuestras manos el honroso título de hijo adoptivo de esta noble ciudad de Pamplona, no voy a caer en la falsa humildad de decir que no merezco tan alta distinción. Si lo hiciera, faltaría a la verdad y causaría agravio a vuestra justicia. No cabe mayor prueba de cariño que ésta que yo he dado a Pamplona, al elegirla, entre todas las ciudades de España, como sede de la Primera Universidad del Opus Dei…” “… tengo una debilidad, y esa debilidad es Navarra, porque esta tierra jugosa, de hayedos y rastrojeras, con su fe inquebrantable, su apego a la tradición, su laboriosidad callada y su moral sin tacha…” Me pregunto si este señor sigue siendo hijo adoptivo de Pamplona…

Aquel día nos convertimos en sede de una cumbre del nacional catolicismo español, con asistencia multitudinaria de cardenales, ministros, obispos, capitanes generales, subsecretarios, abades, rectores, gobernadores, magistrados, catedráticos, fiscales, jerarquías y autoridades del glorioso Movimiento nacional. Lo digo en masculino, porque entre todas aquellas personas, no había una sola mujer. Y con el aplauso fervoroso de Diario de Navarra y Arriba España, el diario falangista.

Así pues entre 1963 y 67, el Ayto. de Pamplona cedió gratuitamente a las inmobiliarias del Opus (Ingemenesa, Ciunsa, Inunsa, ó Inmudensa) unos 300.000 m2 y promovió el expediente de expropiación de otros 900.000 m2. Para ello tuvo que pagar unos 500 millones de pesetas de 1974. Más otros 1.600 millones que pagó la Diputación de Navarra tan sólo entre 1960 y 1980 (20 años). A esta cantidad habría que añadir lo pagado de una manera u otra en estos últimos 38 años. Y añadirle que el Opus no ha pagado impuestos hasta esta legislatura, cosa que desconozco si ha comenzado a hacer. Hacienda eximió al Opus de abonar contribución, impuesto industrial, el de transmisiones y sucesiones, el de sociedades, y lo que es más sangrante, el IRPF “ podrá concertarse cada año globalmente ”… Es decir, Navarra no retiene los rendimientos económicos de los miles de trabajadores del Opus (del libro “El corralito foral” ). Y aparte la aportación del Estado, que en 1979 se cifraba en 120 millones, más lo abonado en los siguientes 40 años (del libro de M. A. Muez: Universidad del Opus: historia de un expolio).

¿Quiénes estaban en los consejos de Administración de aquellas sociedades creadas para camuflar todos estos bienes regalados al Opus? Quizá les suenen de algo: Huarte, Uranga, Aizpún, Gortari… los prohombres de Navarra, Diario de Navarra, fundador y primer presidente de UPN, junto con el inefable Ismael Sánchez Bella, auténtico artífice de este tinglado. Carrero firmó la expropiación de su puño y letra y J.I. del Burgo fue testigo providencial desde su atalaya como Director de Planificación de la Diputación.

Una de las condiciones (la base 8ª) que puso entonces el Ayto. para la donación fue: “Los terrenos del Campus cedidos a la Universidad (…) permanecerán abiertos al público, sin que puedan ser cerrados por tapias, setos o separaciones análogas”. No la han cumplido, ni tampoco esta otra; el Concordato español de 1953 con el Vaticano dice: “Las universidades erigidas por la Santa Sede en España se llamarán universidades de la Iglesia”. Y así lo cumplen las de Ávila, Murcia, Valencia, Comillas, Salamanca o París, pero no ésta, que se autodenomina Universidad de Navarra, y que obligó al crear la pública, a denominarla Universidad Pública de Navarra, cosa que no ocurre en otras comunidades autónomas.

El Ayto. durante el mandato de Velasco (abril 78- abril 79) solicitó al gobierno de Madrid la derogación del Decreto de Carrero del 73, que aprobaba el proyecto de la universidad del Opus y declaraba estas obras de Interés Social (el mismo camino que ha servido para iniciar el expediente de Salesianos), pero Balduz la dejó sin efecto hasta el día de hoy. ¿Podrá revertir Navarra algún día la propiedad de los terrenos de la Universidad privada y el resto de inmatriculaciones a lo público, que es de donde han venido? El tiempo lo dirá, y tan sólo depende de todxs nosotrxs… entre tanto, si todavía lo ostenta, retiremos el título de ‘hijo adoptivo’ de Pamplona a este gran expoliador.