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Una grúa medieval para el parque Enneco

A. Garmendia_grua_enneco

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“Es un proyecto ilusionante”, destaca Anjelmari Garmendia, un etxarriarra que ha construido la grúa con la que se levantará la torre medieval del parque Enneco, haritzaren memoria. Un centro de interpretación de la historia silenciada del Reino de Navarra que poco a poco va cogiendo forma en un robledal de Etxarri Aranatz a través de un gran auzolan. Han sido horas y horas de estudio y sobre todo de trabajo con manos expertas para reproducir una caja de ardilla, un artilugio con una rueda de 3 metros de altura en la que caben dos personas que a fuerza de caminar en su interior consiguen levantar diez veces su peso, explica Garmendia. Así, dos personas de 75 kilogramos pueden alzar piedras de 1,5 toneladas.

Este etxarriarra de 66 años que vive en Zumarraga es una de esas personas que no sabe estar quieta. Recién jubilado, comenzó hace año y medio a participar en los auzolanes que se organizan en el parque. Además, se presentó voluntario para construir la grúa. Para su diseño se ha basado en unos dibujos y en una maqueta que había en el proyecto del parque, una réplica de las que se utilizan en el castillo de Guédelon, una construcción medieval que se está llevando a cabo en Treigny, Francia. Anjelmari Garmendia solo sabe de este castillo de Borgoña de oídas. Y es que se resiste a las nuevas tecnologías. Lo cierto es que no tiene ordenador ni tampoco televisión. La lectura es una de sus aficiones, sobre todo de temas de historia y cultura vasca. Por ello, el proyecto promovido por la fundación Nafarroa Bizirik le ha entusiasmado. “Es la historia que no nos han contado”, incide este electricista de profesión y chico para todo, no en vano construyó el caserío donde vive. “Me gusta hacer cosas”, confiesa.

Una vez realizados unos planos y con el visto bueno del arquitecto del proyecto, Iñaki Erdozia, se puso a la tarea. Comenzó en febrero, cuando llevó la madera de abeto a su caserío para que se secara unos meses. Su construcción le llevó en torno a mes y medio, él solo, “a gusto”, como apunta. Para su montaje contó con la ayuda de dos hermanos y un sobrino. La grúa esta compuesta de diferentes piezas. Por un lado, está la base y dos trípodes, que hacen de soporte, y la rueda principal, así como un mecanismo que sirve para recoger la cuerda que va a la polea. “Hay que andar con cuidado, ya que con el peso la rueda coge inercia y al dar un paso pide otro. Si no se controla, comienzas a correr”, apunta. No obstante, cuenta con un freno de seguridad que está detrás y que lo debe activar otra persona.

Esta grúa medieval pretende ser un atractivo más de este parque, un espacio de conocimiento de la historia e identidad del viejo reino, desde que aquellos vascones se dotaron en el siglo IX de un instrumento político e institucional para hacer frente al de fuera, con Enneco Haritza al frente, hasta la desaparición de Navarra como reino independiente en 1522. Al igual que en el castillo de Borgoña, que recibe en torno a 300.000 visitantes al año, se utilizarán técnicas y materiales del siglo XIII. En Etxarri el proyecto es más modesto, la reproducción de un palacio propiedad de la pequeña nobleza navarra, construcción que se extendió a lo largo y ancho de Navarra en los siglos XIII y XVI y que el Cardenal Cisneros dio orden de derribar.

VISITAS
El parque abrió sus puertas al público este verano para dar a conocer y difundir el proyecto, con más de 600 visitantes en julio y agosto. “Desde la fundación nos hemos quedado muy satisfechos con la respuesta del público”, apunta Amaia Zabala, responsable de comunicación del parque. Asimismo, durante ese verano se ha construido el refugio para la zona de esparcimiento, que se completará más adelante con diferentes juegos y actividades como tirolinas, tiro con arco y carboneras para que puedan descubrir cómo se elaboraba el carbón que alimentaban las fraguas.

En el proyecto también se contempla la construcción de un edificio central así como diferentes pabellones temáticos en torno a la mujer, euskera, paleolítico, folklore y costumbres. Por otro lado, hay diseñado un castro vascón y un edificio de usos múltiples, que acogerá exposiciones temporales y fijas de artistas navarros que cedan sus obras y además será lugar de conferencias y de encuentro de historiadores y profesores.

Pero este ambicioso trabajo no tiene fecha de ejecución. Y es que las aportaciones económicas de empresas, instituciones y sobre todo de particulares, Enneco Lagunak, son la otra clave de su desarrollo. Al respecto, desde la fundación destacan que el parque cuenta con la calificación de interés social y, como proyecto Mecna, goza de beneficios fiscales.

El parque se encuentra en un hermoso robledal de unos 60.000 metros cuadrados situado en el paraje de Danbolintxulo, cerca del camping, y está cedido por el Ayuntamiento de Etxarri para 35 años. Por ello, además de ser un lugar para la historia, Enneco también ofrece la posibilidad de disfrutar de la naturaleza en un entorno privilegiado, entre las sierras de Aralar y Urbasa, con un recorrido naturalístico.

Diario de Noticias, 16 de Octubre de 2017


 

El Oinez desborda Lesaka y Altsasu recoge el testigo

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Nafarroa Oinez 2017


DECENAS DE MILES DE PERSONAS RESPONDIERON AYER A LA LLAMADA DE LA IKASTOLA TANTIRUMAIRU, QUE ACOGÍA UN OINEZ TRES DÉCADAS DESPUÉS. EL OBJETIVO ES CONSTRUIR UN SEGUNDO EDIFICIO POR EL AUMENTO DE ALUMNOS. LA IKASTOLA HA HOMENAJEADO A LAS 12 FAMILIAS INMIGRANTES QUE APOSTARON POR ESE CENTRO.

Es mediodía, una amona sale por la puerta de la ikastola que en ese momento está prácticamente vacía, pues la dirección del centro participa en ese momento en un homenaje a IKA. Lleva los puños fuertemente cerrados y avanza como a saltitos por la emoción. «¡Han llamado de Bera! ¡Ya hay 50.000! Lo hemos vuelto a hacer», afirma. La mujer avisa de este dato a Odei Sagardia, que ejerce como responsable de comunicación desde que Tantirumairu asumió la complicada tarea de celebrar la fiesta de las ikastolas navarras. Realmente, que unos padres y madres saquen adelante un acto de esa dimisión es algo de lo que sentirse orgulloso.

«Aquí estoy, coordinando todo, pero apenas si puedo ver nada», confiesa la responsable de prensa. Ella también está contenta y se le nota. Desde su puesto de coordinación, Sagardia acaba de difundir en redes un vídeo del DJ Ohian Vega en el que se ve a miles de personas bailando y saltando a pleno sol.

Los forales contabilizaron desde su helicóptero solo en las zonas habilitadas: 4.465 turismos, 102 autobuses y 429 autocaravanas. El recuento se realizó poco antes de las tres de la tarde. A todos ellos hay que añadir los vecinos de Lesaka y aquellos que se desplazaron en las lanzaderas de Etxalar y Bera y que no usaron esos aparcamientos en prados. En definitiva, toda una bestialidad logística que obligó a ir cerrando salidas de la carretera N-121 conforme se agotaban las plazas en la localidad anfitriona, luego en Etxalar y, finalmente, en Bera. Desde allí había que tomar un autobús gratuito –o por la voluntad– hasta Lesaka. Los autobuses fluían de continuo, pero las colas en algunos momentos superaban largamente la media hora de espera. Esto provocó que el pico de mayor afluencia tuviera lugar algo más tarde de lo habitual.

En los puntos acceso al recorrido –algo cortito, de unos tres kilómetros, como en las últimas ediciones– la organización tuvo el acierto de entregar pegatinas contra la violencia sexista, con una mano morada y un mensaje que empoderaba en positivo: “Jaiak aske bizi eta gozatu”.

Un circuito llano y sencillo facilitó una invasión de silletas de bebé. Porque al Oinez llega gente de todas las edades. «Para mí, después de sanfermines, es la mejor fiesta que existe. Al ver tanta gente aquí se me pone la carne de gallina», aseguraba Nekane Arregi, camino del área tres con una botella de sidra cruzada a la espalda, que sobresalía de una mochila diminuta.

Carlos Gil, padre de la ikastola Jaso, repartía bocadillos junto a un tirador de cerveza. «Tengo un turno de seis horas. Siempre vengo. Lo hago por el euskara, por el empuje, porque esto sirve para transmitir las ganas a los que vienen detrás», asegura.

En el plano más formal, la presencia de la lehendakari Uxue Barkos y de todos los partidos con representación parlamentaria marcó la jornada. El único pero es que, el representante de UPN, Iñaki Iriarte acostumbra después a poner a caldo los actos a los que acude, si ve cosas que no son de su gusto. Y ayer las vio, pues había carteles en favor de la convocatoria del 9 de diciembre y, sobre todo, relativos al proceso de los jóvenes de Altsasu, ya que ayer se cumplía un año del incidente. Casualmente, será la ikastola de esta localidad de Sakana la que acoja el Nafarroa Oinez del próximo año.

Gara, 2017/10/16