Archivo del año: 2021

Los vascos precedieron a Castilla en América

pedro esarte
pedro esarte


He leído con interés el artículo publicado en DIARIO DE NOTICIAS el día 24 del pasado mes por Harri Fernández y Rubén Plaza sobre el posible origen vasco de Cristóbal Colón. Al respecto los vascos, si no deduzco mal (no soy euskadun) el puerto de Canarias que mira hacia Occidente lleva el nombre de Arguineguín, que, tomándolo como idioma vasco se puede traducir así: Argin-egin. ¿Dónde hace la luz? Y el nombre está tomado de un trabajo hecho por viajeros que habitaron Canarias con estancia en ellas entre los años 1402-1404 sobre lo que ya existía.

Aunque el trabajo hecho por franceses es de interés científico y no trata de los vascos que pudieran navegar por las Canarias, la calificación del uso de aquellas aguas con otras nominaciones sí pueden dar posibilidades de que naves vascas rodaran por aquellos puertos e incluso nominarlos. A mi parecer creo que pueden ser euskericas, al igual que de otros lenguajes, las palabras que trataron los investigadores en las diferentes formas, llevaron a efecto en su estancia en sus aguas, en los años 1402-1404, lo que quedaría para los expertos en sus análisis pero además nos pueden servir a los profanos como conocimiento de los hechos.

En el Estudio, Trapero (uno de sus autores) visiona la toponimia de Canarias en base al libro escrito por los autores de un viaje y su estancia de 2 años y que transcribe topónimos y los atribuye al idioma guanche entre los que se halla la palabra Arguineguín. Además, cita la existencia de expediciones anteriores, y enrte ellas las expediciones de los hermanos Vivaldi a fines del siglo XIII, el de Lanceloto de Marocelo en las primeras décadas del XIV, el de la expedición de Nicoloso de Recco y de Angelino di Teggia de 1341, el de Martín de Avendaño de 1377 y expediciones catalano-mallorquinas y portuguesas de 1341, 1342, 1346, 1352, 1360, 1369, 1370, 1386 y 1396, lo que de por sí muestra unas navegaciones tempranas. También recoge grafías o topónimos entre las que incluye Arguineguín, aunque les da origen guanche.

Arguineguín es citado en Le Canarien con motivo de los dos viajes de exploración que hicieron los franceses a la isla de Gran Canaria, en cuyas costas «atracaron y pasaron once días una segunda vez, con muy malos recibimientos por parte de los nativos, que los atacaron, los derrotaron y mataron a 22 hombres». La extensión temática del citado estudio no puedo continuarla debido al ajuste necesario para un artículo de prensa. Del caso tenemos fehaciente tradición oral que ha conservado el nombre Arguineguín, computable con la tradición pesquera de los vascos que compartieron sus conocimientos con vikingos y normandos en las pesquerías al norte y los conocimientos que, aunque no nos han llegado, en Canarias y de lo que la nominación del citado nombre tiene un significativo explícito. De Le Canarien (título del estudio) se desprende la variabilidad de significados sin que podamos definirlos como unitarios.

Los citados investigadores franceses exponen que el puerto de Arguineguín es muy bueno porque tiene las aguas quietas, lo que viene a justificar su uso en épocas tan tempranas. La opinión de dichos autores sobre este nombre les lleva a afirmar que «puede explicarse como un nombre compuesto de tres elementos: arguin + n + guin«. El primer componente seguramente esté relacionado con el nombre arguin y que lleva un islote de la costa mauritana (paralelo 16º 25´ oeste y 20º 33´ norte) y el papel primordial que relacionan en los siglos XV y XVI con la existencia de un pozo permanente que servía a los barcos europeos para el abastecimiento de agua potable.

Arguyen además que el componente léxico arguin puede considerarse el plural del bereber argán, que designa un árbol típico de las regiones semidesérticas y costeras del sur marroquí; por su parte, el componente último -guin sería un demostrativo de lejanía, pero creo que son tan supuestos como el Arguineguín que dicen significar literalmente en el plural del bereber argán, que designa un árbol típico de las regiones semidesérticas y costeras del sur marroquí los árboles de allí. Lo expongo con estos datos en contrario para que quien desee argüir teorías sepa que el tema queda sometido a interrogantes.

El tema es paralelo al conocimiento del mar y tierra que los marineros de los siglos XIII y posteriores conocían, y viene a cuento al deducir el estudio que lleva José Mari Ercilla sobre la posibilidad de que Cristóbal Colón fuera de la Baja Navarra o sus lugares adyacentes. Al respecto, el año 1993 edité un libro que titulé Juan de Jasso Nabarro de San Juan de Pie de Puerto Vecino de Temistitan, México a partir del año 1502, es decir residía en México 17 años antes de que Hernán Cortes lo descubriera, y que hizo a un sobrino de igual nombre ir a Temitixtan, al pedirlo a la familia de su lugar de origen (San Juan de Pie de Puerto) 15 años más tarde para que fuera a donde el residía.

El dato proviene de los testigos de un juicio celebrado en San Juan de Pie de Puerto para demostrar la hidalguía de Francés de Xabier (futuro San Francisco). Los relatos de los testigos aseveran así que los conocimientos e incluso emigraciones tempranas de los vascos se tenían por el mar, y que incluso viajaban metódicamente al lugar señalado de México hasta el punto de mantener una correspondencia como se demuestra con los interrogatorios del juicio. El proceso se halla en el AGN y las pruebas de navegación se perdieron cuando el emperador Carlos V de Alemania y 1º de España invadió la zona portuaria de San Juan de Lux y destruyó la ciudad quemándola al compás de la desaparición de sus archivos y documentaciones.

Aún guardo ejemplares de mi publicación y están a disposición de los citados autores o del investigador que trata de conocer el origen de Colón, para el que nada aporto, salvo que las dudas sobre su origen y con ellas sus conocimientos pudieran derivar hacia la Baja Navarra y/o sus valles adyacentes.

Pedro Esarte Muniain


Iñaki Sagredo: «No se ha hecho justicia con la historia de Navarra»

Iñaki Sagredo

Iñaki Sagredo


El historiador Iñaki Sagredo lleva desde 1997 investigando sobre los castillos del reino de Navarra y cuenta con numerosas publicaciones al respecto

Esta es la nueva edición del primer tomo de la serie, ¿qué recorrido y mapa histórico recoge este primer tomo?

–En el primer tomo se recogen los castillos navarros desde el tiempo de Sancho VII el Fuerte hasta su conquista definitiva. Es decir, del siglo XII hasta el siglo XVI.

¿Bajo qué criterio decidió estructurar toda la documentación?

–Se recoge bajo el criterio defensivo. Es decir, por espacios geográficos y defensivos dentro de cada merindad. Cada zona tenía su defensa y su tipología de castillos. No era lo mismo defender la frontera con Castilla, cerca del río Ebro, que defender la frontera con el reino de Aragón en la Bardena. Son sistemas de defensa diferentes y los castillos también.

En la introducción que abre la edición, apunta: «Frente al olvido, a la tergiversación y folclorización institucional, mi mayor deseo es que el libro sirva para conocer una parte importante del Patrimonio de Navarra y de nuestra independencia. ¿Cree que no se ha hecho justicia con la historia de Navarra?

–No se ha hecho. Navarra tuvo instituciones propias, embajadores, administración, ejército, fiscalidad, leyes, etc. En pleno siglo XXI, si un historiador quisiera visualizar de forma física la historia de Navarra, ¿a donde podríamos llevarlo? ¿Hay algún museo arqueológico, o ya en detalle numismático del reino? ¿Hay elementos como murallas en Pamplona? ¿Hay estudios, premios, dirigidos a exponer trabajos de investigación referidos a nuestra historia? ¿Hay un plan general de puesta en valor de los castillos? En su momento ideamos un plan de choque creando un plan de intervención de trabajo en los castillos, pero en detalles, sin costes excesivos. La respuesta es que ya tenían a un grupo especializado para hacer este trabajo. Eso fue en el 2008 y todo sigue igual. Quizás deberíamos pensar en otras regiones con tendencias históricas, cuasi paralelas y ver cómo enfocan su divulgación, su cuidado por lo suyo, cómo desarrollan el estudio y enseñanza de su historia, cómo activan agentes culturales y turísticos para ponerla en valor… En fin. Seguimos siendo una comunidad de tercera división en este aspecto.

¿Qué hitos positivos cree que se han conseguido a partir de la publicación de esta serie de tomos?

–Se ha cambiado la mentalidad. Hemos metido una cuña importante a una parte de la sociedad que entrañaba su historia, pero que no tenía acceso a ella al no existir trabajos de divulgación. Lo hemos conseguido con los libros, mapas, vídeos, conferencias, pero también con los trabajos arqueológicos de puesta en valor de los castillos. El proceso empieza a coger forma y esperemos que con una esperada colaboración institucional se pueda formalizar una recuperación de los castillos. Los libros han contribuido a que los ayuntamientos tengan interés por su patrimonio relacionado con castillos, torres y cercos amurallados, pero también por los yacimientos arqueológicos más antiguos. Vamos por buen camino, pero falta mucho camino por recorrer. Como dijo un amigo arquitecto, si nos dejan hacer, podemos hacer mucho con poco dinero, sólo hay que organizar bien los trabajos.

¿Reconstruir los castillos que defendieron Navarra implica el reconstruir nuestra identidad e historia?

–Sin duda. En 200 conferencias todavía no he notando un solo comentario o sensación de que hablar de nuestra historia esté ofendiendo, más bien es lo contrario. Cuando recorres toda la geografía de nuestro territorio y explicas en cada lugar la historia de su castillo y las posibilidades de que en un futuro se pueda poner en valor, la gran mayoría están dispuestos a ayudar. ¿Cómo es posible que la gente de Unzué sean capaces de subir bidones de agua, sacos de arena y cal, uno a uno, y ascendiendo por un sendero un kilómetro hasta la peña de Unzué, o hacer lo mismo los de Arakil trepando por la peña de las Dos Hermanas para levantar el castillo de Aixita? Yo lo cuento y nadie se lo cree. Sólo es posible cuando la idea de recuperar tu historia inmediata es posible con la colaboración de cada uno. Sólo pido que nos dejen seguir trabajando.

En cuanto a esa concienciación general, ¿queda todavía mucho camino por recorrer?

–Falta mostrar la historia desde pequeñitos. Es la asignatura pendiente. En cada lugar quisiéramos concienciar a cuidar el entorno. Es el proyecto más importante. Enseñar a respetar el patrimonio además de conocer la historia de su pueblo y de Navarra. Este año trabajaremos, si se puede, con los más pequeños de Peralta para limpiar su castillo. El fin es educar para cuidar. No hay política. hay ganas de trabajar por su pueblo.

Se trata de una edición renovada, ¿qué novedades trae respecto a las anteriores?

–El libro gana muchísimo en todo, en la maquetación, en las fotografías y planos, pero también hay más castillos: Cherburgo de Normandía, Peña Redonda, Castel Renaut, Buñuel, etc. Ampliamos otros trabajos y analizamos detalles, como un curioso dibujo de Pamplona del siglo XVI. Quizás el grabado nos muestre detalles generales de la ciudad hoy desconocidos. Ampliamos el vocabulario de romance navarro relacionado con las obras y completamos el trabajo sobre un anexo sobre la bandera de Navarra.

¿Qué datos aporta ese anexo sobre la bandera de Navarra?

–Hay gran desconocimiento sobre la bandera de Navarra. La teoría oficial es que cien años más tarde que los demás reinos, Navarra decidió tener un escudo y es el que aparece en los capiteles de la catedral de Tudela. Este dato es ilógico. Navarra necesitaba mostrarse ante los demás reinos con mayor firmeza si cabe, ante las continuas amenazas de conquista que sufrió. ¿Cómo es posible pensar que no tuvo un símbolo que le representara y los otros reinos, aún siendo más modernos, sí? Hay un dato clave y es la primera vez que se expone algo semejante. La figura del San Miguel en la mentalidad de los navarros y ese es el origen del escudo de Navarra. Es una teoría importante. En el siglo XI, los reyes navarro aragoneses, por cada ciudad que conquistaban a los musulmanes construían una iglesia en honor a San Miguel. En Huesca fue su primera iglesia construida en 1110, en Zaragoza, tras la conquista de 1118, y bajo una leyenda donde se recoge la aparición de San Miguel a las tropas navarras. Es por eso llamaron a esa iglesia San Miguel de los navarros. También en Tudela, en Estella, y en San Juan de Pie de Puerto y Artajona con las puertas de San Miguel, en las capillas de las sedes reales como Monreal, en varias villas defensivas como Vitoria y en gran parte del Duranguesado. Todo son señales que nos conducen a lo mismo y en un mismo periodo: siglo XII. Recogí mis impresiones con Manuel Antonio Castiñeiras, catedrático de arte medieval de la universidad de Barcelona y con los datos ofrecidos me dio la razón. Alegó el peso de las tradiciones. Me mostró el ejemplo de los bizantinos, genoveses, aragoneses y catalanes. Todos crearon sus primeros símbolos a través de la leyenda de San Jorge, o a quien imploraban su protección. El origen de la bandera del reino pudo tener el origen en la protección de San Miguel, que se representa por el color rojo del santo, y un escudo blocado con refuerzo, que fue moda la época en que se incluyó su símbolo. El ejemplo más claro está en San Miguel de Estella y sobre este el sello de Sancho el Sabio.

Fuente: Diario de Noticias